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El Papa defendió la tarea de Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial

Francisco insistió en responsabilizar a las grandes potencias. Afirmó que durante la gran conflagración su antecesor era visto como un defensor de los judíos y que su silencio salvó vidas.  

Sábado 14 de Junio de 2014

El Papa Francisco ha defendido enérgicamente a su predecesor durante la Segunda Guerra Mundial, Pío XII (de nombre secular Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli), contra las acusaciones de que hizo la vista gorda ante el Holocausto, diciendo que cuando se abran los archivos del Vaticano de esa época se arrojará luz sobre la polémica.

   En una entrevista publicada en el periódico español La Vanguardia, Francisco condenó el antisemitismo diciendo que era un problema “permanente” que era más frecuente en los partidos de derecha en Europa, y calificó la negación del Holocausto como una “locura”.

   También repitió que no descarta dimitir como Papa igual que su predecesor Benedicto XVI si encuentra que no puede gobernar a los 1.200 millones de fieles de la Iglesia Católica Romana, y afirmó que pediría que Dios le guíe “cuando llegue el momento”.

   En sus comentarios más amplios hasta la fecha sobre la polémica que rodea a la figura de Pío XII, Francisco confirmó que tenía la intención de abrir los archivos vaticanos de la época de la guerra pero no dijo cuándo ocurriría.

   “Traerán mucha luz”, dijo.

   Algunos judíos han acusado a Pío XII, que rigió la Iglesia entre 1939 y 1958, de callar los horrores del Holocausto. La polémica ha tensado las relaciones entre católicos y judíos durante décadas.

   El Vaticano dice que Pío XII trabajó entre bambalinas para salvar a miles de judíos y no habló de ello por temor a que sus palabras pudiesen provocar más muertes tanto de judíos como de cristianos a manos de los nazis.

   “No quiero decir que Pío XII no haya cometido errores —yo mismo cometo muchos—, pero su papel hay que leerlo según el contexto de la época. ¿Era mejor, por ejemplo, que no hablara para que no mataran más judíos, o que lo hiciera?”, dijo Jorge Bergoglio.

   Francisco dijo que durante la guerra su predecesor era visto como “el gran defensor de los judíos”, y que sus críticos “le han tirado de todo encima al pobre Pío XII”.

   El Papa dijo que había ordenado a la Iglesia esconder a muchos judíos en conventos de Roma y otras ciudades italianas, que los ocultó en la residencia papal de verano en Castel Gandolfo —al sur de la capital italiana— y que 42 niños de judíos y otros refugiados nacieron en su departamento allí.

   Francisco añadió que en ocasiones “me da un poco de urticaria existencial” cuando “veo que todos se la toman contra la Iglesia y Pío XII, y se olvidan de las grandes potencias. ¿Sabe usted que conocían perfectamente la red ferroviaria de los nazis para llevar a los judíos a los campos de concentración? Tenían las fotos. Pero no bombardearon esas vías de tren. ¿Por qué? Sería bueno que habláramos de todo un poquito”, añadió.

   El mes pasado Francisco visitó el memorial Yad Vashem a las víctimas del Holocausto en Jerusalén. La página web de Yad Vashem, abordando el tema de la actividad de los aliados durante la guerra, dice: “En la práctica, no se tomaron iniciativas militares para prevenir o retrasar el exterminio”.

   Grupos judíos han pedido a Francisco y a sus predecesores que congelen el proceso que podría convertir a Pío XII en santo hasta que se abran los archivos de la Segunda Guerra Mundial a los historiadores, añadiendo que las relaciones entre judíos y católicos podrían verse perjudicadas si siguen adelante.

   Hablando a periodistas en el avión de vuelta de su viaje a Jerusalén el mes pasado, Francisco dijo que el proceso para santificar a Pío XII se había estancado porque no se había acreditado la realización de un milagro, como piden las normas de la Iglesia, lo que sugiere que no se debió a una presión externa.

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