Desde la alta casa de estudios advierten que el desarrollo de este segmento es crucial para aumentar el empleo de los jóvenes y las mujeres y requiere solucionar distintas dificultades de accesos: a mayores mercados, a créditos, a innovación y cambio tecnológico, a capacitación y formación. Para esto, en primer lugar se debe facilitar la formalización de los pequeños emprendimientos y de sus trabajadores, algo que bajo las normas actuales, es de cumplimiento imposible, indicaron.
Sobre un total de 10,6 millones de ocupados urbanos totales, un total de 2,6 millones son trabajadores no asalariados. En particular, unos 2,1 millones son cuentapropistas, unos 67 mil reportan ser trabajadores sin salario y otros 435 mil son patrones o empleadores.
La proporción de que uno de cada cuatro trabajadores es no asalariado se presenta bastante estable. Si se observa su evolución, en el año 2004 a comienzos del ciclo de crecimiento económico, ellos eran un 27 por ciento, pero posteriormente se mantuvieron constantes en un 24 por ciento. Es un porcentaje importante de los trabajadores totales del país.
Nivel de formación.En el informe se destaca que de los 2,1 millones de cuentapropistas, aproximadamente un 18 por ciento son profesionales universitarios, en la mayoría de los casos, con razonables niveles de capacidad de generación de ingresos. En tanto, el 82 por ciento restante son cuentapropistas no profesionales, o sea técnicos, comerciantes, personas con conocimiento y habilidades para diversos oficios (electricistas, plomeros, gasistas, jardineros, albañiles, arreglos en general), taxistas, mecánicos, vendedores por cuenta de terceros, etcétera.
Además, es importante mencionar que la gran mayoría (82 por ciento) tiene algún tipo de capital —un local, un equipamiento o un vehículo— afectado a su actividad. Quienes tienen capital tienden a ser más permanentes, es decir, no son cuentapropistas ocasionales sino que este trabajo es su medio de vida. En este sentido, el 59 por ciento de los que tienen algún capital y 41 por ciento de los sin capital, tienen más de 5 años de antigüedad en su actividad.
En la EPH se clasifican a los cuentapropistas como personas que no emplean asalariadamente a otras (los que emplean entran en la categoría de empleadores). Sin embargo, en la práctica muchas veces los cuentapropistas cuentan con la colaboración remunerada de otra/s persona/s. No es estrictamente una relación laboral, sino de colaboración.
El ejemplo más claro de citar son los albañiles, donde la persona de más oficio es la que asume la responsabilidad del trabajo y luego ejecuta la obra con un grupo de albañiles conformado por trabajadores de su mismo perfil de edad y calificación y jóvenes aprendices que hacen las veces de asistentes. El responsable de la obra no asume como "empleador" sino como quién consigue un trabajo puntual y convoca al resto a colaborar a cambio de una paga, también puntual.
Esto mismo se da en otros servicios, como electricidad, plomeros, jardinería, talleres de reparaciones. "La importancia social de estos cuentapropistas y de estas relaciones de empleos informales, transitorios e intermitentes, no se pondera en su justa magnitud en los estudios sobre el empleo. Se pasa por alto que estos cuentapropistas, en su carácter de dadores de trabajo informal, son el lugar natural en donde los jóvenes y las mujeres inactivas —con escaso capital humano— que desean incorporarse al mercado laboral encuentran sus primeros empleos. En este segmento del tejido productivo es donde desarrollan aptitud para el trabajo y obtienen sus primeras habilidades en algún oficio", se indica desde la UCA.
Una forma ilustrativa de aproximar este fenómeno de grupos asociativos de trabajo entre los cuentapropistas no profesionales es a través de la descripción del ámbito laboral y la cantidad de gente que trabaja en el lugar. Un 35 por ciento señala que se desempeña en un local, quiosco u oficina, otro 35 por ciento en el domicilio de los clientes (lo que hace referencia a las reparaciones, servicios a hogares), un 17 por ciento trabaja en su propio domicilio sin lugar exclusivo, un 7 por ciento es vendedor ambulante y un 6 por ciento se dedica al transporte de personas y/o cosas.
Si bien no se puede precisar cuántos trabajan solos o acompañados es fácil percibir que en cada uno de estos lugar de trabajo es común encontrar al cuentapropista con un colaborador que puede ser un par/socio y/o un familiar y/o un ayudante el cual, en general, tiende a ser un joven o un adulto .
el nivel de ingresos. El estudio de la UCA señala que como derivación de que la mayoría de los empleadores y cuentapropistas son pequeños dadores de trabajo con menos de 5 trabajadores y no universitarios con algún capital físico, respectivamente, su estructura y posición en la distribución del ingreso no difiere demasiado de la población general.
El 40 por ciento de los empleadores y cuentapropistas con capital de menor nivel de ingreso no tiene una posición económica mucho más ventajosa que el total de la población. El 40 por ciento de menor nivel de ingreso de la población total tiene un ingreso per capita familiar promedio de aproximadamente $705 mensuales, mientras que el mismo segmento socioeconómico los empleadores tiene un ingreso per capita familiar promedio de $919 mensuales y los cuentapropistas con capital de $909 mensuales.
Es decir, a igual segmento de la distribución del ingreso los empleadores y los cuentapropistas con capital tienen un nivel de recursos económicos del hogar que sería un 30 por ciento superior al promedio de la población en el mismo estrato socioeconómico. "Esta es otra evidencia de que la posición económica de un gran número de estos pequeños generadores de puestos de trabajo no es muy elevada", indicó el informe.
peso del cuentapropismo. La Argentina logró incrementar de manera importante el nivel de empleo de su población, pero todavía tiene déficits notorios de empleabilidad en sectores específicos.
Según datos oficiales del Indec, la tasa de empleo general para personas mayores de 14 años es del 55 por ciento. Si se toma el segmento de los varones mayores de 30 se observa que el 89 por ciento trabaja, pero si toma el universo de las mujeres mayores de 30 la tasa de empleo baja a 61 por ciento. Si se considera a las mujeres menores de 29 años, la tasa de empleo es del 34 por ciento; en el caso de los varones menores de 29 años la tasa de empleo es de 49 por ciento.
Es decir, la tasa general de empleo del 55 por ciento indica que muchas más personas podrían trabajar, en particular muchas más mujeres y mucho más jóvenes.
"La mayor incorporación de estos grupos al mercado laboral se traduciría en una economía más grande, con mayores ingresos y, fundamentalmente, menor pobreza y hogares financieramente más sustentables, gracias a que habría mayor proporción de generadores de ingresos dentro de las familias", indicó el informe y señaló que el aumento de la tasa de empleo "representa un proceso de crecimiento económico con progreso social porque se basa en ampliar la capacidad productiva gracias a la incorporación de un mayor número de adultos al mercado de trabajo. Para elevar la tasa de empleo, se requiere promover la generación de puestos de trabajo que se ajusten a las capacidades, expectativas y necesidades de las mujeres y los jóvenes que tienen baja calificación laboral y poca experiencia", se indicó.
Sin desconocer que podría ser más conveniente lograr la inserción laboral en empresas grandes y modernas, muchas veces la entrada al mercado de trabajo de los jóvenes y el reingreso de mujeres adultas requiere de empleos simples, poco complejos, de contacto más personal. Es aquí donde los pequeños dadores de trabajo y el cuentapropismo tienen la potencialidad de hacer un aporte social muy relevante, sostiene el ifnorme de la UCA.
"Promover la formalización de los pequeños emprendimientos y del trabajo por cuenta propia deberían tener una importancia de peso en la configuración de las políticas públicas de empleo y desarrollo social. Los cuentapropistas son una "pieza" esencial en cualquier esquema que se diseñe para abordar la promoción del empleo juvenil y de las mujeres". concluye la UCA. •