Edición Impresa

Condenaron a prisión perpetua al verdulero Martín Santoro

Tres años y medio después de quedar detenido por una serie de crímenes que conmocionaron a barrio Parque, el verdulero Martín Roberto Santoro fue condenado ayer a prisión perpetua por...

Viernes 13 de Diciembre de 2013

Tres años y medio después de quedar detenido por una serie de crímenes que conmocionaron a barrio Parque, el verdulero Martín Roberto Santoro fue condenado ayer a prisión perpetua por los homicidios de dos vecinas y un locutor de Zavalla asesinados durante robos a sus viviendas en 2010. El veredicto, con la disidencia parcial de una integrante del tribunal, fue leído ante una sala colmada y expectante. En un extremo se ubicaron familiares del acusado y en otro sector un nutrido grupo de vecinos que estalló en aplausos al escuchar el fallo. Los fundamentos se conocerán en seis días.

Los jueces María Isabel Mas Varela, Juan José Tutau y Roxana Bernardelli resolvieron, en el primer punto de la sentencia, rechazar las nulidades que había solicitado la defensa de Santoro respecto de pericias y procedimientos policiales que lo incriminaban. Con esa cuestión despejada, acto seguido condenaron a Santoro a "prisión perpetua, accesorias legales y costas" como autor de tres homicidios críminis causa. Esa figura se aplica a quien mata para garantizar otro delito, en este caso el robo, o para obtener impunidad tras su ejecución.

El fiscal Esteban Franichevich había solicitado en su alegato que Santoro fuera condenado a reclusión perpetua. Lo mismo había pedido la querella. El tribunal finalmente condenó a Santoro a perpetua pero no bajo la modalidad de reclusión —concibe un régimen penitenciario más riguroso— sino de prisión. Cuántos años de encierro supone la pena es todo un debate en sí mismo y, en este caso, el monto aún no está claro (ver aparte).

Posiciones. La jueza Bernardelli votó con una disidencia parcial que se conocerá cuando se difundan los argumentos el jueves próximo. En el acto de ayer, como es rutina, el tribunal se limitó a leer la parte resolutiva de la sentencia. Los defensores Raúl Superti y Rafael Tamous indicaron que esperarán a leer el fallo completo para opinar, aunque adelantaron que apelarán. "Tenemos una visión distinta de lo que pasó en el juicio", dijo Superti. Un eje del planteo defensivo, que aspira a la absolución, es que ninguna prueba certera ubica al verdulero en el lugar de los asesinatos.

Santoro, de 37 años, escuchó la condena inmutable, sin emitir un gesto, y enseguida fue retirado del lugar por los custodios. Cerca de su asiento, en el sector del público, presenciaron el desenlace su padre y uno de sus hermanos, que prefirieron no hacer declaraciones. Al otro lado de la sala Leda Giménez, hija de una víctima, rompió en llanto en medio de gestos de contención de vecinos del grupo Barrio Parque en Alerta, que la rodeaban.

"Estoy totalmente conforme, era lo que esperaba porque a esto lo vivimos desde el día uno. Sabíamos que era culpable y luchamos para que la Justicia y la sociedad se dieran cuenta", dijo Giménez al término de la audiencia, con los ojos húmedos. La mujer actuó como querellante por el crimen de su madre, Susana García de Giménez. A través del abogado Ignacio Carbone los tres hijos de la víctima habían pedido la pena de reclusión perpetua.

"Estábamos cansados y tristes esperando el desenlace. Esto no termina acá, van a seguir apelando, pero por lo menos es el cierre de una lucha contra muchas irregularidades, desprolijidades y corrupción. Creo que se logró", remarcó Leda, aliviada por cerrar una etapa que significó "mucho desgaste emocional, familiar y de la vida social".

"Lo que tiene de bueno la oralidad es que permite que uno les vea la cara a los jueces, los testigos, los funcionarios", evaluó en nombre del vecindario el ex juez penal Jorge Eldo Juárez, que presenció el juicio completo. El ex magistrado resaltó la convicción que generaron "las escuchas, las fotos, los objetos, los reconocimientos en las audiencias de las cosas robadas, como el que hizo Adrián Giménez del celular que le robaron a la mamá". Y cuestionó que en la verdulería familiar de Riobamba y Francia taparon los carteles de envío a domicilio.

Los hechos. Santoro fue condenado por tres homicidios a ancianos que vivían solos, ocurridos en un lapso de tres meses y con una mecánica similar. Concepción Lavore, de 73 años, fue asfixiada en su casa de Suipacha 2124 entre el 1º y el 5 febrero de 2010. José Savini, un locutor de 73, fue apuñalado en su casa de Zavalla el 12 de mayo de ese año. Y la docente jubilada Susana García, de 73 años, fue atada por el cuello al picaporte de la cocina de su casa de Riobamba 3036 el 27 de mayo.

Al día siguiente el verdulero fue mencionado en llamados anónimos a la comisaría 5ª, su teléfono fue intervenido y se interceptaron conversaciones que lo incriminaban. En su casa de Villa Gobernador Gálvez y en su utilitario se secuestraron cremas, celulares, perfumes, un acordeon y hasta una llave robados a las tres víctimas. El se defendió diciendo que le habían pagado para esconderlos y que hacía fletes de objetos robados.

La investigación inicial, larga y plagada de irregularidades, tuvo otros nueve sospechosos que terminaron desvinculados y desembocó en un juicio oral. Para la acusación quedó claro que los crímenes fueron cometidos por una banda contra personas mayores que, se presume, franqueaban sus puertas al recibir envíos a domicilio de la verdulería.

Sobre el final del juicio el fiscal Franichevich enumeró pruebas que ligan a Santoro a esos crímenes, como una huella de zapatilla hallada en la casa de Savini. La defensa replicó que la investigación policial forzó pruebas para incriminarlo, que hubo medidas viciadas y que no se respetaron garantías de su cliente. En la valoración del tribunal pesaron más los elementos que lo complican. En siete días se sabrá por qué.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS