Economía

Proteccionismo, una guerra sin ganadores

La primera definición pasa por cuidar al más débil, al protegerlo del "mal externo

Domingo 25 de Marzo de 2018

Cuando analizás las series históricas sobre el crecimiento de las economías mundiales, rápidamente notás las diferencias en términos de desarrollo social y económico (PBI y PBI per cápita), entre aquellos países que optaron por el libre cambio y el comercio internacional versus, todo lo contrario para aquellos que decidieron cerrarse al mundo con regulaciones, trabas y bajo una concepción errónea que competir es malo y por ende hay que "protegernos".

Este sofisma (un concepto errado), nos alejo aquella senda del crecimiento, cobrándonos por ahora diferencias irremediables sobre aquellas potencias que definieron a partir del 1900 (S XVIII) comerciar abiertamente entre naciones y potenciar así sus recursos, capacidades y oportunidades.

Pero ¿qué es el proteccionismo? La primera definición pasa por cuidar al más débil, al protegerlo del "mal externo", del entorno que lejos de forjarlo para ser fuerte, mejorar sus habilidades, definimos darle contención y bajo un carísimo efecto placebo, nos alejamos de la realidad provocando el efecto contrario al deseado.

En términos económicos sería favorecer a la producción domestica (aunque ineficiente y cara, capítulo aparte serán los motivos que determinan que así sea), desalentando la opción competitiva con regulaciones y cargas impositivas que no dan opción al consumidor local de elegir entre lo mejor, sino obligándolo a pagar caro a una calidad muchas veces muy inferior. Gran perdedor del modelo, claramente el consumidor.

El proteccionismo se instrumenta básicamente con medidas tales como: a) Directas: aranceles (importaciones), retenciones (exportaciones); b) Indicrectas: barreras para-arancelarias (regulaciones).

Argentina entre 2008 y 2011 tuvo en vigencia 61 medidas no arancelarias, Brasil 3, EEUU 1, el arte de impedir nos caracteriza y nos retrasa, la burocracia que de a poco el gobierno promete desarticular.

Con datos del año 2016, la OMC publica un ránking de aranceles a la importación. Solo a modo de ejemplo el valor promedio: Argentina 13,7%, Brasil 13,5%, Chile 6%, EEUU 3,5%. En este abanico de aranceles y apertura al comercio es donde se juegan algunas diferencias entre el desarrollo y la postergación. Lo concreto es que sumando los impuestos y tasas, lo que importes no baja del valor FOB + 50%, y sumando componentes financieros otros 10 puntos porcentuales.

¿Será por esto que la gente viaja a países limítrofes consiguiendo precios y calidades diferentes? Claramente, sí. Con estas barreras al ingreso de productos importados y un dólar retrasado, los viajes a Chile por ejemplo (temporalmente) se volvieron una opción tentadora de encontrar alternativas de compras que su economía abierta al mundo ofrece a sus consumidores.

O sea que "protegernos" del comercio internacional y de la competencia, logró su efecto contrario en nuestro país potenciando el déficit de la balanza turística

Zapatero a tus zapatos

En el año 1817, David Ricardo (1772-1823) clásico economista inglés, entre sus múltiples aportes a la ciencia económica, advirtió que los países pujantes se potenciaban y crecían apoyándose en sus "ventajas comparativas", produciendo lo que en verdad saben hacer y tienen las condiciones naturales para ello. Sería absurdo que un país con las extensiones y condiciones geográficas inigualables como las que tiene Argentina no se enfoque desarrollar su máxima capacidad en materia de agroexportación. Sin embargo, tuvimos políticas de gobierno que se empeñaron en castigar a la actividad. En cambio, nos enfocamos en ensamblar celulares.

¿Quién gana y quién pierde? Los países que deciden abrirse al mundo maximizan sus ventajas comparativas y minimizan sus costos de oportunidad. Con este intercambio, cada cual produce lo que es eficiente y competitivo generando un beneficio multidireccional que "derrama" beneficios y oportunidades al resto de la economía alineando procesos de desarrollo detrás del eje rector, el beneficio del libre intercambio.

O sea que si somos buenos exportando cereales y es nuestro "negocio", podremos defenderlo mejor que si nos dedicamos a ensamblar celulares o LED. Lo que me cuesta pensar es, quien pierde con el libre cambio si cada uno hace lo mejor para si, y por carácter transitivo ofrece lo mejor al mercado, que competencia mediante solo ofrece oportunidades a los mejores y esto redunda naturalmente en beneficios al consumidor.

En el corto plazo, seguramente habrá industrias no eficientes que dejarán de producir generando un proceso de transformación hacia sectores o nuevas industrias en los que sí, hay ventajas por explorar.Es el proceso dinámico lógico que cualquier economía debe transitar en el paso hacia la integración.

Paradójicamente, suponemos que los países más grandes son quienes vienen a explotar nuestros recursos y a exprimirnos, cuando en realidad los países más chicos somos los más beneficiados del intercambio con el mundo de vanguardia (incorporamos sus tecnologías y adelantos en materia de producción). Estos beneficios no solo traducen en términos de precios relativos, sino en la ampliación de las oportunidades de consumos y producciones que esta apertura genera.

Como todo abordaje económico, tiene múltiples miradas, todas validas desde lo subjetivo. El economista no debe llevarse de ello, sino apelar a los numeros que bajo el criterio de la objetividad intentan validar un horizonte que el fanatismo oscurece.

En línea con lo anterior tomé 4 datos del Banco Mundial de su reporte World Development Indicators 2016 para confirmar la correlación entre la libertad y el crecimiento (PBI per cápita en dólares), la pobreza (%), el crecimiento económico (en términos de PBI) y el efecto sobre los mas vulnerables (medido en términos del ingreso per cápita del 10% de los ciudadanos mas pobres).

Cuando el fanatismo, el relato y los sofismas se apoderan de las soluciones mágicas, es bueno repasar qué hicieron las 10 primeras economías más pujantes que cimentaron su desarrollo económico en base a: la libertad, el librecambio, la minimización del intervencionismo de Estado en la economía y a dándole las espaldas al proteccionismo. Nuestra decisión nos posiciona hoy en el lugar # 94 entre 136 naciones.

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