Cultura y Libros

Los gatos, esas criaturas adorables donde vive el misterio de lo salvaje

Una reciente antología publicada por Alfaguara incluye una serie de relatos con los inquietantes y bellos felinos como protagonistas. Sorpresas y descubrimientos.

Domingo 17 de Junio de 2018

Si hay una palabra que los define, esa palabra es misterio. Eternos compañeros del hombre en sus andanzas por el planeta, los gatos continúan siendo, sin embargo, seres indescifrables. Capaces de la mayor ternura, pero a la vez inexorablemente independientes, quienes se instalen frente a su enigmática mirada descubrirán, intacto, el brillo sin nombre de lo salvaje.

Como no podía ser de otra manera, la literatura los ha incluido en múltiples textos, donde su figura silenciosa cumple en no pocas ocasiones el rol decisivo.

Una reciente y deliciosa antología publicada por Alfaguara recopila dieciséis cuentos donde los felinos reinan. Diversa y arbitraria, como toda antología que se precie de serlo, la paleta de colores que se expone en estas amenísimas 281 páginas es amplia.

Las antologías bien hechas, se sabe, deben incluir a famosos e ignotos, a próximos y remotos, a amigos y enemigos. En este caso el trabajo, cuyo autor curiosamente no se menciona ―el volumen carece, incluso, de prólogo―, ha sido hecho con eficiencia. Y así, el arranque es con ese británico tan afín con la India llamado Rudyard Kipling, tan fino observador de la realidad como reaccionario en el terreno de las ideas, quien en El gato que iba solo exhibe la misma destreza que en otros textos surgidos de su pluma donde los animales son protagonistas, como el clásico The Jungle Book.

En el relato siguiente dan comienzo las sorpresas. Es que prácticamente ningún lector argentino contemporáneo debe conocer a Emma-Lindsay Squier, naturalista y escritora estadounidense que vivió entre 1892 y 1941. Sin embargo, El tótem de Amarillo es un cuento que atrapa, con perfumes que recuerdan al genial Jack London.

En el mismo equipo de virtuales desconocidos juegan la norteamericana Maeve Brennan, el canadiense Charles G. D. Roberts y los ingleses Ernest Thompson Seton y F. R. Buckley. Sus contribuciones a este volumen son, sin embargo, notables. sobre todo la de este último, un extraño y tierno relato con trasfondo bélico.

Los famosos de toda fama, como Émile Zola, Ernest Hemingway o Italo Calvino, cumplen con su papel entre previsibles aplausos, aunque acaso el mejor texto de esta antología sea esa joya llamada Tobermory, del inquietante cuentista británico Saki, muerto aún joven en la Primera Guerra Mundial. El único que defrauda, por una vez, es el enorme Mark Twain. Está perdonado.

El team de las damas archiconocidas tiene como estrellas a la inefable Colette, pero son Patricia Higsmith (con un cuento, La mayor presa de Ming, que lleva su tétrica marca de fábrica) y sobre todo Doris Lessing (con un magistral y oscuro relato llamado, secamente, Una anciana y su gato) quienes se llevan la mayoría de los méritos.

Como debe ser, la selección incluye a dos narradores argentinos, con éxito dispar. No hay nada digno de destacar en el aporte de la sobrevalorada Hebe Uhart, pero en cambio conviene detenerse en la conmovedora belleza de Un gato dorado, de ese talento prematura y absurdamente desaparecido que fue Germán Rozenmacher.

Un libro, entonces, el reseñado, que conviene leer y sobre todo regalar a los amantes de los felinos. Maullarán de placer.


¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});