Cartas de lectores

Que vuelva el boleto de papel

La carta de lectores publicada el lunes 15 de abril atribuye las protestas de los usuarios al desconocimiento de los beneficios ambientales que derivan de la no emisión del boleto impreso en papel.

Jueves 18 de Abril de 2019

La carta de lectores publicada el lunes 15 de abril atribuye las protestas de los usuarios al desconocimiento de los beneficios ambientales que derivan de la no emisión del boleto impreso en papel. Es posible. Sin embargo, esta nueva metodología implica varios inconvenientes para los usuarios, que seguramente son las auténticas causas de las quejas. Para empezar, el boleto impreso es usado por muchos asalariados como un comprobante del uso del transporte público como medio de traslado para realizar actividades concernientes a las empresas en las que trabajan, los cuales son reintegrados por las mismas contra la entrega del ticket. Por otra parte, el boleto impreso era una indudable referencia de que el pasaje había sido cancelado. Actualmente, las formas de verificar que se produjo la cancelación son tres: a través de una señal acústica, de una señal visual (luz verde) y a través del visor que muestra el saldo. El problema es que en muchas ocasiones uno, dos o todos los métodos no funcionan. He visto a personas cancelar dos veces (o sea, pagar el doble) porque las señales de cancelación fallaron. Para peor, muchas veces el visor de saldo funciona pero por la ubicación de la canceladora les es imposible ver el saldo a personas de baja estatura, incluso midiendo 1,60 metro en algunas unidades no es posible ver el visor. Y más vale ser rápido en la lectura porque el saldo es visible por muy poco tiempo. Todos estos inconvenientes generados por el cambio de modalidad se agregan a los ya crónicos problemas que sufre el transporte en Rosario, como ser la falta de higiene, el incumplimiento de horarios y recorridos, entre otras faltas. El municipio debió prever los inconvenientes que generaría la no emisión del ticket y buscar soluciones para ellos.

Juan Pablo Zucco


Dale para adelante, Sergio Denis

Sergio Denis, es decir Sergio Hoffmann. En vos, al igual que en muchos de los que habitan este bendito y mal manejado país, corren por tus venas algunas gotas de sangre de aquellos alemanes provenientes de Rusia que llegaron a la Argentina a finales del siglo XIX; inmigrantes a los que dieron de llamar "alemanes del Volga". Personas que la pasaron muy mal en dos momentos cruciales de la historia argentina y del mundo. En nuestro país, cuando se aplaudía, imitaba, y admiraba al nazismo, fueron burlados y despreciados porque no eran arios. Luego, al término de la Segunda Guerra Mundial, por llevar apellidos alemanes y a pesar de ser ya la tercera, cuarta generación y argentinos, fueron nuevamente burlados y despreciados. ¡Qué mal se conoce y se aprende la historia argentina. ¡Ni hablar de la historia universal! Por eso Sergio, llevás en vos muy arraigados la tenacidad, el luchar, el seguir adelante, al caer el volver a levantarte. Dale para adelante. Sin prisa y sin pausa.

Helga Lucia Ehret


El síndrome de Chirolita

Las respuestas y movimientos de Chirolita eran ilusorios, él no pensaba y el diálogo que nos hicieron creer significaba sólo un monólogo según la voluntad de su dueño, Mr. Chasman. Presenciábamos un show gracioso y ameno pero nada que ver si a esa situación se la proyecta a las relaciones interpersonales, y mucho más dramática si la referimos a la realidad internacional. En un caso estamos frente a las conductas dominio-sumisión o al esquema amo-esclavo, en el otro a los innumerables ejemplos de colonialismo donde un país domina a una nación más débil. La justificación en ambos casos es falaz, "lo hacemos para protección del otro y no para sacarle beneficios". Aún quedan vestigios de esclavitud, el feminismo lucha por romper la relación dependiente de las mujeres y la soberanía implica luchar por un país libre de ataduras. En este sentido, la realidad suele ser otra, actualmente no se ven a menudo tropas invasoras, el neocolonialismo utiliza sistemas más sutiles: invasión cultural, captación de dirigentes, colaboración de cipayos, deterioro de la economía y la moneda, o simplemente con algún préstamo condicionado que permita, con una simple oficina, tomar desde allí las decisiones más convenientes a las metrópolis. Algo así como el síndrome de Chirolita, o la llamada heteronomía que es la sumisión (¿voluntaria?) del individuo a los sistemas dominantes. Conste que no he nombrado al FMI, eso queda por cuenta del lector, sólo aspiro a que el muñeco cobre vida y piense -si fuera posible- con sentido nacional.

Omar Pérez Cantón

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