Sigo sin comprender a quienes tratan de mente chica a los vecinos que elevamos nuestra opinión opositora acerca de la construcción de la torre en la calle Dorrego. No tengo mente chica, ni me quiero ir a vivir al campo, este es mi barrio, aquí pertenezco, no comparto que si hay una ordenanza vigente se comience a construir algo por más que el papelerío se haya presentado con anterioridad. Quisiera saber si ellos se bancarían: 1°) 4 ó 5 años de mugre, ruidos y polución pegados a su casa; 2°) vibraciones, grietas, complicaciones de la construcción; 3°) colapsos mayores a los presentes en los servicios (luz, agua, gas); 4°) pérdida total de la intimidad de lo que haga en el patio de mi casa por observación permanente de los trabajadores de la obra (esto lo afirmo por anteriores experiencias); y así podría seguir enumerando infinitas molestias. El progreso y la mente amplia no pasan por aplaudir un proyecto semejante, no señor, sino estudie urbanismo.




























