Cartas de lectores

La luz que dan los libros

Gran Hermano. De los sistemas informáticos depende el entramado básico de una sociedad. ¿Estamos inmersos en una nueva clase de dictadura global?

Miércoles 24 de Abril de 2019

La historia y Torquemada confirman el adagio: "Donde se queman libros luego se queman personas". Hace 42 años, cumpliendo un plan siniestro, quemaron gran cantidad de material bibliográfico de la Biblioteca Constancio C. Vigil de Rosario. Releyendo la "Historia universal de la destrucción de libros", advierto que nefastas hogueras como aquella han sido frecuentes en todo el mundo: la quema de libros en la China antigua, la destrucción de las bibliotecas de Alejandría y de Constantinopla, el fuego de la inquisición, las fogatas de los nazis, las quemas en la Guerra Civil Española, o la destrucción de las bibliotecas de Sarajevo y Bagdad. En Argentina hemos sido víctimas o testigos del odio al saber; recordemos que a Eudeba la dictadura le quemó noventa mil volúmenes, al Centro Editor de América Latina un millón y medio de ejemplares. Se clausuraron editoriales como Siglo XXI o Ediciones de la Flor, y fueron muchos los escritores que debieron exiliarse, las consecuencias son conocidas. De todos modos la vigencia del libro no ha muerto; es destacable la medida del gobierno de Santa Fe que dispone la distribución de 600.000 ejemplares de literatura entre los estudiantes. No todo está perdido si promovemos la lectura y rescatamos el poder que pese a los nuevos soportes sigue teniendo el libro, no seremos víctimas del fuego oscurantista. Estoy seguro de que las cenizas del saber evocarán siempre las penurias de Giordano Bruno (quemado vivo) o del sabio Galileo Galilei, confirmando el concepto esclarecedor de Ralph Emerson: "Todo libro que ha sido echado a la hoguera ilumina el mundo".

Omar Pérez Cantón

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario