Me gustaría saber qué pretende el padre Guillermo Marcó, ex vocero del cardenal Jorge Bergoglio antes que fuera ungido Papa, ya que hace unos días, sin ningún tapujo, dijo a los medios que "los católicos no van a votar a Macri". O sea, se arrogó la potestad de decidir por todos los creyentes en un ámbito que no es de su dominio: la política. Actitud que me parece muy desagradable, porque él no sabe (ni debería interesarle) a quién quieren votar o no los devotos de la Iglesia. Su expresión no hace más que agitar las aguas de las ya tormentosas relaciones sociales e institucionales que dividen política y religiosamente a nuestra sufrida sociedad. Parece que olvida el padre Marcó que él es un hombre público y que representa a una institución de Dios, llamada Iglesia Católica, de la cual no es más que un servidor.























