Sebastián Wainraich es un jugador de toda la cancha, aunque se define como “marcador de punta”. Con el humor como camiseta (además de la de Atlanta, el club de sus amores), a sus 50 años dice presente en la radio, la televisión y también el teatro. A su show de comedia, que pronto llevará de gira a España, sumó “Fútbol o muerte”, un espectáculo paródico surgido de su programa “Vuelta y media”, que se presenta este sábado 17 de agosto, a las 20, en el Teatro Broadway (San Lorenzo 1223).
En esta oportunidad, sus compañeros de escenario son también con quienes comparte día a día (y desde 2007) el estudio de radio: Pablo Fábregas y Julieta Pink. A ellos se suma Guido Corallo, para completar el plantel de un falso programa de fútbol, con todos los estereotipos de ese género tan particular. Exabruptos pasionales, análisis inconexos y machismo por doquier.
De todo eso, se ríen Wainraich y los suyos en “Fútbol o muerte”, que comenzó como un segmento de radio y terminó llenando el Gran Rex, gracias a la enorme respuesta del público. “Lo que pasó con ‘Fútbol o muerte’ se nos fue un poco de las manos. Empezó a crecer mucho, hasta ser un programa dentro de otro programa. La repercusión se empezó a sentir en las redes, en la radio, en la calle. Decidimos primero hacer una fecha en el Gran Rex, nos fue muy bien y quisimos seguir”, contó Sebastián en diálogo con La Capital.
Héctor, el Feo y el Tano encarnan versiones exacerbadas de algunos personajes típicos y fácilmente reconocibles de los programas de fútbol. La idea del sketch llegó a la mesa de “Vuelta y media” con la incorporación de cámaras para hacer transmisión simultánea por streaming, una convergencia casi obligada hoy en día en todas las radios tradicionales.
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“A mí me gusta mucho el fútbol, al resto del equipo no tanto. Decidimos aprovechar las cámaras para hacer algo televisivo. Nos inspiramos en los programas de fútbol que hay en la tele todos los días, y después fue ganando su propia voz”, explicó Wainraich. Para subvertir y reirse de los códigos de esos programas, hay que conocerlos, y hay que conocer la idiosincrasia futbolera más tradicional (y vetusta).
El fútbol, esa pasión absurda
“‘Fútbol o muerte’ tiene dos pilares muy fuertes. Por un lado, está todo lo futbolístico donde parece que todo el tiempo decimos cosas interesantes o primicias, y decimos obviedades. La otra es la cuestión conservadora y machista, y como estamos en personaje, no hay límites. Vamos al frente y en el teatro mucho más. Y después también tenemos la interacción con el invitado, que suelen ser periodistas deportivos. Vamos jugando con todo eso”, detalló el humorista.
En este sentido, en épocas de corrección política y de la pregunta constante por los límites del humor, el espectáculo se mete con convicción y soltura en un terreno que puede resultar pantanoso si no se maneja bien. Los chistes apelan a las concepciones de la mujer y de la masculinidad que todavía existen y circulan en los programas (y los ámbitos) que se parodian. “En el sketch hay libertad, hay diversión, hay una especie de alivio también de permitir algunas cosas en ese contexto. Para mí el humor no tiene límites, pero sí tiene contextos que hacen que funcione o no el humor. En este contexto, en esta presentación, funciona ese humor”, afirmó Wainraich.
Para trasladar el sketch del estudio de radio a un gran escenario, hubo que hacer un trabajo fino sobre el material, sobre todo a nivel puesta. “Lo que hacemos en teatro tiene otra dimensión, vamos más a fondo todavía, hay sketches dentro del programa. Somos todos teatreros, gente de teatro a la que además le gusta mucho el teatro, así que lo pensamos desde ahí. Teníamos como ventaja que la idea, el concepto de la obra ya estaba, entonces hay un código con el espectador que ya estaba construido y eso está buenísimo”, apuntó Sebastián.
“A partir de ahí, pensamos por dónde hacerlo crecer, por dónde agregar. Mucho más no puedo contar, pero está el hijo del Tano Capresse, que es un personaje que se nombra mucho en la radio. Hay invitados especiales también, tenemos una pantalla donde analizamos cuestiones de fútbol, se canta, se actúa”, agregó.
La versión en vivo de “Fútbol o muerte” permite incorporar un elemento clave de la dinámica futbolera: la audiencia. El público ocupa las butacas como si fuera una tribuna, vistiendo camisetas de la Selección Argentina o de su equipo. Por supuesto, hay intercambios, cánticos y demás. “Como es un show futbolero, tiene un público muy futbolero también. A la gente le gusta agitar, hacer un poco de quilombo. Se arma una comunidad ahí”, adelantó Wainraich.
El espectáculo se monta sobre todo lo que es absurdo e hiperbólico de la pasión futbolera, esa que caracteriza tan férreamente al pueblo argentino, y de la que una parte todavía reniega. “Es un locura lo que nos pasa. El otro día ganó Atlanta y a mí me cambió el día. Tengo cincuenta años y un resultado me sigue cambiando el día, entonces para qué me lo voy a reprimir si es algo que me pasa. Pero también está bueno reírnos desde adentro de esa locura. Al fútbol a veces se lo respeta demasiado. Después están los que se ríen desde afuera, con cierta distancia”, subrayó Sebastián.
“Fútbol o muerte” aprovecha esa tensión, esa intensidad, para intervenir desde el humor y distender. En épocas de crisis, la risa se agradece más que nunca. “Para mí el humor siempre es el mejor camino. Para comunicar, para aliviar, para pensarse”, apuntó.
Hace poco, Wainraich aseveró que la radio es su casa y la televisión una fiesta a la que va todas las noches. En este marco, caracterizó la vida sobre el escenario: “El teatro es un evento. Es algo extraordinario, es como salir con la chica de la que estás enamorado. Es la cita del fin de semana. Es una fiesta distinta a la de la tele, es una fiesta más íntima. Estamos todos presentes ahí, es algo tremendo. Es una tradición que no se pierde con el tiempo, y sobre todo en este país tan teatrero”, afirmó.
Finalmente, habló sobre la decisión de salir de gira con el show y de traerlo a la ciudad. “Parece demagogo, pero Rosario es una plaza de teatro espectacular. Yo fui muchas veces a hacer mis shows, Pablo también. Tiene muchos teatros, todos lindos. Y el público siempre es eufórico, y eso hace que nos den ganas de volver y de llevar lo que hacemos. Además, es una ciudad super futbolera”, cerró Sebastián.