En los Grammys se consolidó la tendencia que viene creciendo entre las actrices de Hollywood y es que cada vez lucen pechos más pequeños o al menos naturales. Hay otras tantas que han decidido quitarse las siliconas y retornar a sus curvas originales.
Tal es el caso de la bella Keira Knightley que se encuentra en la dulce espera, la actriz del momento Dakota Johnson que enamora a Christian Grey con sus dotes en "50 sombras", la hermosísima Emma Watson que cultiva una belleza armónica y la eterna Cameron Díaz que con semejante rostro no necesitó de grandes pechos para llamar la atención.
Según afirma La Vanguardia, la tendencia ya se vio en los Grammy y se verá el próximo fin de semana durante la entrega de los Oscar. El pecho sigue siendo pura provocación, pero ahora, visto lo visto, resulta mucho más atractivo si es pequeño o, como mínimo, natural.
Las grandes prótesis mamarias con que en su día triunfaron la explosiva Sabrina o Pamela Anderson en su época de vigilante de la playa han quedado desfasadas. Pasadas de moda. Tanto que muchas famosas que aumentaron talla pasando por quirófano en la década de los grandes pechos que fueron los 90 han vuelto a hacerlo -o se lo plantean- para reducirla.
Aunque era evidente que Victoria Beckham aumentó considerablemente la talla para lucir una delantera que nada tenía que ver con su morfología, hasta hace menos de un año no reconoció haberse operado. Eso sí. Cuando lo hizo fue para anunciar que recuperó la felicidad el día en que se deshizo de esos implantes con los que condicionó su físico durante quince años. Se acabó aquella tortura que para la ex Spice fue verse en las fotos y pensar "otras vez mis tetas en el cuello".
Ha sido la última en reconocerlo, pero no la primera en hacerlo. También se deshizo de su aspecto de silicona Demi Moore. Y otras con atributos naturales como Sofía Vergara, "fue bastante frustrante porque yo nunca quise renunciar a mi forma de ser, pero entendí que quizá con solo bajar un par de tallas podría tener más posibilidades de llegar al éxito", reconoció o Salma Hayek. Esta última, tras dar a luz a su hija Paloma y perder hasta nueve kilos a base de una dieta estricta puso remedio a su exceso de pecho pasando por quirófano. Incluso Pamela Anderson se dio cuenta de que el exceso ya no se lleva y se quitó la silicona con la que durante años sedujo en las series de televisión.