Policiales

Para los pesquisas, detrás del ataque a un ciudadano argelino hay olor narco

Geraldnik K. está fuera de peligro. Sostienen que el lugar frente al cual lo balearon es un búnker de venta de drogas e investigan si está vinculado al mismo

Miércoles 31 de Enero de 2018

El lunes a la noche se vivieron en las calles de Tablada dos caras de una misma moneda. Por un lado, alrededor de las 19 en bulevar Seguí y Necochea se congregaron varios vecinos decididos a no resignar su derecho al espacio público y luchar contra la estigmatización que padece el barrio por los sucesivos hechos violentos que allí ocurren. "El barrio no es sólo narcodelincuencia. Acá hay muchos vecinos que somos gente de bien. Gente trabajadora", explicó una de las doñas que se acercó al espacio de inclusión denominado "Arca de niñas y niños".

Una hora y media más tarde, a 300 metros de ese lugar, en Colón y Biedma, dos motos pasaron raudamente y descargaron balazos calibre 9 milímetros contra el portón de una casa. Un ciudadano africano identificado como Geraldnik K., de 42 años, resultó herido con proyectiles en el cráneo y la cadera. Quedó internado en el Hospital Provincial en observación sin que su vida corra peligro y ayer había sido trasladado a otro centro asistencial.

"Ese lugar (la casa baleada) es un aguantadero donde venden drogas y los que dispararon son soldaditos de «Tubi» (en alusión a Ariel Segovia)", indicó un vecino de la cuadra ante las cámaras de los noticieros televisivos.

Todo se desencadenó mientras los vecinos aún disfrutaban del espacio público en bulevar Seguí y Necochea. Entonces dos motos pasaron por Colón y Biedma y los acompañantes dispararon contra un portón metálico. "A esa casa no es la primera vez que la rocian con tiros. Ahora hay gente que alquila, pero para todos en el barrio es un aguantadero donde se vende drogas", explicó uno de los vecinos de la zona. "Se escucharon siete u ochos balazos", reportó otra mujer, siempre desde el más cerrado de los anonimatos por temor a las represalias.

Frente al portón baleado quedó una mancha de sangre como testimonio del lugar donde cayó herido Geraldnik K., el africano de 42 años.

"En esta zona se ven muchos africanos, varios de ellos que llegaron del Cuerno de África (Somalía, Eritrea, Etiopía) y los vecinos, como ellos hablan medio atravesados, los reconocen como «los dominicanos», pero en realidad son africanos. Parece ser que estos pibes (los africanos) estaban arrancando algún negocio extraño con alguno de los muchachos del barrio y a «Tubi», que se creé dueño del lugar, no le gustó. Entonces vinieron y le balearon el portón", explicó un vecino que conoce la zona y los movimientos que se dan en las calles del lugar a toda hora.

En la escena del ataque quedaron diez vainas servidas. Geraldnik K. recibió impactos en el cráneo y la cadera, sus amigos lo trasladaron al hospital Provincial, donde quedó internado en observación hasta ayer a la tarde cuando fue derivado a otro centro asistencial y el caso quedó en manos de la fiscal de Flagrancia Gabriela Bassagaisteguy, quien ordenó que sobre el territorio trabajara la Policía de Investigaciones (PDI) en el levantamiento de rastros y en la obtención de filmaciones de cámaras públicas y privadas.

Una voz autorizada

Vilma Ludueña es vecina y docente en Tablada. Directora del jardín de infantes Nº55 que funciona en bulevar Seguí 75. Junto a los vecinos y otros docentes de su zona generaron el espacio de inclusión "Arca de niños y niñas", donde periódicamente, y cuando hay recursos económicos, se realizan festivales callejeros como el del lunes a la tardecita bajo el lema "No a la violencia" y "Contra la estigmatización del barrio".

Por eso cortaron la calle y se levantó un escenario modesto. Se colocaron un pelotero, una mesa de ping pong y un metegol para que los vecinos y los pibes del barrio vivieran una tarde fuera de agenda, distraídos y contentos.

Ludueña trató en todo momento, al hablar con la prensa, de promover las otras caras que tiene el barrio por fuera de la remanida imagen de la narcocriminalidad.

Reclamo al Estado

La vecina y docente marcó ejes. Reclamó "un mayor compromiso de los organismos estatales en los territorios donde impera la violencia". También indicó: "Yo no estoy en el barrio para pelear contra la droga, porque no puedo. No tengo con qué. De eso se tiene que hacer cargo la persona que aceptó estar al frente de esa gestión".

Y agregó que "de la seguridad o la inseguridad se tienen que hacer cargo aquellos que se hicieron responsables de la gestión". La docente aportó que "los problemas que tiene este barrio se solucionan trabajando en el territorio y con la gente. Y los funcionarios que tienen miedo de trabajar en Tablada, como en otros territorios donde impera la violencia tienen que renunciar. No hay mucho más para agregar".

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