Policiales

Lo asesinaron de un tiro en la cabeza cuando llegaba a su vivienda

En la puerta de la casa de la familia Canavo hay un altar del Gauchito Gil y allí, sus amigos y familiares esperaban ayer a la tarde el cuerpo de Jorge Nicolás para velarlo.

Jueves 30 de Mayo de 2019

En la puerta de la casa de la familia Canavo hay un altar del Gauchito Gil y allí, sus amigos y familiares esperaban ayer a la tarde el cuerpo de Jorge Nicolás para velarlo. Canavo tenía 19 años y fue baleado a metros del altar, casi en la puerta de su casa de Vera Mujica al 2700 a la 1.30 de la madrugada del miércoles. Pocas horas después falleció en el Hospital de Emergencia Clemente Alvarez, donde lo llevaron sus vecinos, por las heridas que le causó un tiro en la cabeza. Este es el crimen número 68 en lo que va de 2019 en Rosario.

Según testigos ocasionales que relataron luego a fuentes judiciales lo que vieron, el muchacho se encontraba en la calle y a punto de entrar a su casa cuando pasó un Volkswagen Vento que se detuvo un instante y desde el cual partieron varios disparos. Uno le dio de lleno.

Los vecinos llevaron al chico hasta el Heca, adonde ingresó a las 2. Al examinarlo, los médicos le diagnosticaron un tiro en el cráneo con orificio de entrada por el oído izquierdo. A las 4 la médica Alicia Martinelli constató su muerte.

“En el lugar se recogieron vainas servidas calibre 9 milímetros”, expresaron fuentes policiales; y la fiscal Marisol Fabbro ordenó el relevamiento de cámaras y la preservación del lugar.

Silencio ante “lo común”

Ayer, a media mañana, un grupo de chicos estaba parado en las vías que atraviesan la ciudad a la altura de Vera Mujica entre Gálvez y Virasoro. Uno de esos chicos sintetizó en pocas palabras el día a día en esa zona del barrio San Francisquito: “Pasó como pasa siempre: pasan y tiran”, le dijo a un cronista y aseguró que “Jorgito era un amigazo, un pibe bueno y trabajador”.

La familia de Canavo decidió no hacer declaraciones a la prensa, guardarse en el silencio ante posibles represalias o el miedo a que suceda otra muerte, otra balacera.

“No queremos decir nada”, dijo un familiar del muchacho. Según un amigo de la víctima, lo mataron cuando llegaba a su casa. Y conjeturó que podían haber estado esperándolo para tenderle una trampa y matarlo. Pero en las primeras horas del crimen los amigos también dudaban si el vehículo había sido una moto un auto, como algunos testigos declararon, o bien si fue una balacera contra la vivienda y el muchacho, al entrar, resultó herido de muerte.

Una fuente judicial confirmó que Jorge Nicolás Canavo era pariente directo de Claudio Canavo, un hombre que fue imputado el 12 de octubre de 2018 por haber participado de al menos tres balaceras contra viviendas y oficinas de funcionarios judiciales ligadas a los atentados judiciales de 2018 en los domicilios de Dorrego al 1600, Libertad al 300, Tarragona al 700 bis y Buenos Aires al 1700.

Claudio Canavo está preso además por un homicidio y los pesquisas conjeturan que la muerte de Jorge Nicolás Canavo posiblemente esté ligada a algún conflicto que la víctima ignoraba o bien no era responsable.

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