Un empleado infiel, o dos. Una idea pésimamente ejecutada o un plan que salió
mal por la desconfianza mutua de sus ejecutores. Como sea, el hecho ocurrido ayer a la mañana y que
terminó con el cadete y el contador de una mutual detenidos por el hurto de 112 mil pesos, fue
bastante confuso.
Todo comenzó cuando Pablo P., contador de una asociacion mutual de origen
italiano ubicada en el entrepiso de una galería de Sarmiento al 700, llegó a la comisaría 2ª para
denunciar el hurto de 98 mil pesos en efectivo (el resto se lo habría quedado él) a manos de un
cadete de la misma entidad. Poco después el muchacho fue detenido por la Patrulla Urbana en Villa
Gobernador Gálvez. Tenía el dinero en una mochila.
Pero, a partir de la detención del cadete y su relato, la policía contó con dos
versiones diferenciadas sobre lo sucedido. El joven apresado dijo que trabajaba para la mutual y
que el dinero que llevaba había sido retirado minutos antes de un banco de Santa Fe al 1000. Que a
ese lugar había llegado junto al contador de la mutual y que éste le había ofrecido un negocio:
"Dame dos fajos de la guita y llevate el paquete (por el dinero) que después lo repartimos. Yo
denunció que nos asaltaron", habría sido la oferta.
Sin embargo, ante los agentes de la seccional 2ª, el contador de la mutual
sostuvo que antes de salir del banco le dio el dinero al cadete. Que luego caminaron por Santa Fe
hacia Paraguay y que a la altura del 700 de esa calle el muchacho se fue corriendo con el dinero y
abordó un taxi con destino incierto.
¿Quién miente? Esa es la pregunta que hoy tratará de dilucidar la jueza de
Instrucción María Luisa Pérez Vara cuando reciba a los implicados en los Tribunales. Lo que se pudo
reconstruir fue que pasadas las 10.30 el contador Pablo P. y el cadete Andrés Alejandro V. salieron
de la mutual ubicada en la galería de Sarmiento al 700 y fueron a un banco cooperativo de Santa Fe
al 1000 para cobrar un cheque por 112 mil pesos.
Después ambos caminaron hacia Paraguay al 700 para llevar el dinero a una
financiera. Pero ahí sus caminos se bifurcaron tanto como sus declaraciones. Lo cierto es que
mientras el contador hacía la denuncia en la comisaría 2ª, una llamativa comunicación al 911
advirtió desde la mutual la posibilidad de que los empleados fueran víctimas de un robo.
A partir de las denuncias se irradió un alerta para localizar al cadete
aprovechando los operativos montados para controlar la seguridad de los taxis. Así, con información
aportada por la mutual se trazó un cerco sobre el muchacho y los policías llegaron a su casa de
Colón al 2700, aunque no lo hallaron.
Sin salida. Entonces la búsqueda se orientó hacia Villa Diego, donde reside la
novia de Andrés V. Un móvil de la Patrulla Urbana que se dirigía al lugar interceptó el paso de un
taxi que regresaba a Rosario y consultó al chofer acerca del viaje. El conductor describió al
pasajero que había levantado en Paraguay al 700 y acababa de dejar en una estación de servicios de
San Diego al 500.
Los pesquisas fueron al lugar y volvieron a preguntar. Uno de los empleados de
la estación indicó que el hombre que buscaban había cambiado 100 pesos y se había ido caminando. El
cerco se estrechó sobre el cadete, quien fue localizado en Piazza al 500, a la vuelta de la casa de
su novia. "Venía en mi motito y vi unos polis que corrían a un pibe. El muchacho tiró una mochila
marrón. Cuando lo agarraron fue la sorpresa porque adentro estaba toda esa plata", explicó Luis B.
ocasional testigo de la detención señalando los fajos de dinero que quedaron sobre un
patrullero.
En pocos minutos, se concentraron en el lugar varios móviles de la Agrupación
Cuerpos. "Lo que se investiga es si hubo una maniobra fraudulenta por parte del cadete o si hubo
connivencia entre los dos protagonistas", relató una fuente. El muchacho quedó detenido en la
seccional 2ª acusado de hurto al igual que el contador. Los dos deberán declarar hoy ante la jueza
de Instrucción en turno.