Policiales

Hallan a un hombre de unos 30 años asesinado de un golpe en la cabeza cerca del Rosedal

Al cierre de esta edición todavía no había sido identificado. En su bolsillo se hallaron un billete de 5 pesos, un encendedor y una birome.

Sábado 13 de Enero de 2018

Con un grave traumatismo de cráneo, recostado sobre los yuyos linderos con los fondos del Museo de la Ciudad, fue encontrado el cadáver de un hombre de alrededor de 30 años que al cierre de esta edición no había sido identificado. Ayer al alba, empleados de la Dirección de Parques y Paseos que se disponían a ingresar a trabajar y cruzaban el parque Independencia se toparon con el cuerpo y llamaron al 911.

En la escena del crimen trabajaron efectivos de la comisaría 5ª, que actúa por jurisdicción, y de la Policía de Investigaciones (PDI). La víctima no tenía identificación ni billetera. En sus bolsillos sólo tenía un billete de 5 pesos, un encendedor y una birome. El preinforme de la autopsia, en manos del fiscal Ademar Bianchini, confirmó que fue asesinado con un duro golpe en la cabeza, mientras se esperaba que pudiera ser identificado en el Instituto Médico Legal (IML).

Alumbrado sin lámpara

Al lado de una columna de alumbrado sin lámpara y con sus cables de instalación al aire libre, bajo la generosa sombra que abunda en las inmediaciones del pasaje Dante Alighieri entre bulevar Oroño y Moreno, en un claro ubicado entre el patio trasero del Museo de la Ciudad y Parque y Paseos. A escasos 50 metros de uno de los laterales del Hipódromo, a 30 metros de la "montañita" de los jardines del rosedal —lo que se conoce como el sector español del parque Independencia— y a unos 70 metros de la zona de quinchos del club Gimnasia y Esgrima. Allí apareció el cuerpo asesinado de un hombre ayer por la mañana. De acuerdo a fuentes de la investigación, el crimen sucedió entre la 1 y las 3 de la madrugada.

Y alrededor del cuerpo, en un radio de cuatro metros, un compendio de elementos que ayudan a imaginar como es esa zona del parque en medio de la oscuridad de la noche: preservativos usados diseminados por los yuyos, envases de vino en cajita y cerveza, algún "papelito" que pudo haber tenido cocaína, una bombacha del tipo tanga y una copa de plástico plateada.

Un espacio tapizado por eucaliptales donde se practican deportes a la luz del día, por las noches es calificado como zona roja en el sentido de que mucha gente lo transita en busca de sexo ocasional. En esa escenografía en medio de la oscuridad de una noche cerrada se cometió el asesinato.

En el lugar quedaron varios objetos contundentes, pero en principio ninguno habría sido el utilizado para golpear a la víctima. Fuentes allegadas a la causa indicaron que "pudo haber sido golpeado con un objeto contundente" o "su cabeza golpeada contra un objeto contundente". En un primer momento, como el cuerpo estaba al lado de un columna de alumbrado que tenía sus cables al aire, se pensó que podía tratarse de una muerte por electrocución. Pero al revisar el cuerpo el forense observó la herida en la cabeza de la víctima.

Asesinato y condena

En el mismo lugar donde fue hallado este cuerpo, la madrugada del 2 de diciembre fue asesinado Sergio Jesús Militano, de 56 años. El hombre fue ultimado con un botellazo en la cabeza y varios puntazos en abdomen, cuello y rostro.

Al lado del cuerpo se halló su billetera desparramada y el pico de botella utilizada para apuñalarlo. Además, tenía sus pantalones bajos y estaba prácticamente desnudo. Sólo le habían robado el teléfono celular y una tarjeta magnética del transporte urbano personalizada a su nombre.

Dos días más tarde Jonathan Silva, de 26 años, se quebró ante su hermana que profesa las creencias de los Testigos de Jehová y le confesó el crimen. La mujer no dudó, y aferrada a sus creencias llamó a la policía y lo entregó. El caso fue investigado por el fiscal de Homicidios Pablo Pinto.

Silva admitió haber cometido el hecho y manifestó que "no conocía de antes a la víctima, que tuvieron un encuentro casual y fugaz durante la madrugada y que su reacción se debió a una primera agresión o roce" que recibió de parte Militano. De acuerdo a lo asentado en las actas policiales que sirvieron de base para la audiencia imputativa, en el momento de ser detenido dijo que todo fue porque "este viejo se hizo el pitín y lo maté".

En octubre de 2016 Silva firmó un proceso abreviado por una condena de 10 años de cárcel como autor de un homicidio en ocasión de robo, un delito que no prevé ninguno de los beneficios de la ejecución penal, como las salidas transitorias, la libertad condicional o asistida. El juez penal Alejandro Negroni homologó el acuerdo de partes.

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