Policiales

Escalada de graves incidentes por un pleito empresarial en Villa Ocampo

En medio de denuncias por defraudación y supuesta connivencia con la policía, un nuevo escándalo envolvió al frigorífico Vicentín Faenas de Villa Ocampo. Un empleado jerárquico de la empresa intentó atropellar a un fiscal provincial durante un allanamiento a su casa, cuando el funcionario quiso impedirle que escapara con archivos de la firma.

Domingo 03 de Febrero de 2008

En medio de denuncias por defraudación y supuesta connivencia con la policía, un nuevo escándalo envolvió al frigorífico Vicentín Faenas de Villa Ocampo. Un empleado jerárquico de la empresa intentó atropellar a un fiscal provincial durante un allanamiento a su casa, cuando el funcionario quiso impedirle que escapara con archivos de la firma. El episodio impulsó un enérgico reclamo de intervención del poder político de la provincia por parte de autoridades judiciales y de la esposa de un socio minoritario, quien acusó a la empresa de llevar una doble contabilidad.
  La intimidación al fiscal de Reconquista Ireneo Berzano ocurrió en medio de una misteriosa trama que envuelve a la empresa y que ya se expresó en dos graves hechos: a fines de octubre el jefe de la Guardia Rural de la zona, Juan Cuñé, fue relevado del cargo bajo sospecha de cohecho al detectarse hacienda de sus familiares en los corrales del frigorífico que debía controlar. Un mes más tarde, otro jefe policial se disparó en la cabeza en circunstancias no aclaradas y asombrosas cuando le tomaban declaración por amenazas en una causa ligada a Vicentín Faenas (ver aparte).
  Aunque el fiscal no presentó una denuncia formal, el incidente quedó registrado en el acta del allanamiento a la casa del administrativo, donde se secuestraron unas 50 cajas con archivos de Vicentín Faenas. Los denunciantes, quienes aseguran que en el frigorífico se comercializan animales en negro, creen que se trata de registros de la doble contabilidad de la empresa.
  Aunque ese material es objeto de pericias, lo que alarmó al Poder Judicial de la zona es el ataque al funcionario. “En esta zona hay mafias decididas a hacer cualquier cosa. Por falta de personal el fiscal terminó haciendo de policía y tuvieron el tupé de tirarle el auto encima al ser descubiertos en flagrancia delictiva”, describió alarmado un funcionario judicial de Reconquista.

El origen. Vicentín Faenas es una empresa familiar con 25 años de trayectoria y unos 160 empleados, dirigida por parientes de hasta un cuarto grado de consanguinidad. Funciona en el antiguo matadero municipal de Villa Ocampo, una localidad situada sobre la ruta 11 en el departamento General Obligado, en el extremo noreste de la provincia y cerca del límite con Chaco.
  Los enredos al interior del frigorífico se remontan a unos cinco años atrás. A raíz de una disputa interna, el socio minoritario Jorge Alberto Vicentín inició una causa civil en la Justicia provincial. Acusó a otros accionistas de realizar maniobras en los estados contables para perjudicarlo en la distribución de ganancias. Se trata del único socio que no percibe dividendos.
  Luego su esposa, Mónica Bernardis, denunció penalmente a la empresa por defraudación. “El frigorífico declara menos de la mitad de lo que faena, por lo que no sólo está estafando a los socios sino también al Estado”, reprodujo a La Capital la denunciante, quien asegura que en el lugar se comercializan animales en negro y vacas robadas. Y que ello se hace ante la mirada tolerante de la policía regional a cambio de favores.
  La acusación resuena en un punto del mapa provincial donde las denuncias por abigeato no son infrecuentes. El hurto de ganado a gran escala preocupa a los ganaderos del vecino departamento Vera, al punto que por eso mantuvieron una reciente reunión con un diputado nacional.
  De todos modos, ninguna de las causas penales que involucran a Vicentín cuentan aún con imputados. Eso remarcan desde el frigorífico, donde en respuesta a las acusaciones señalan que hay una campaña para desprestigiar a la empresa. “Nos acusa la mujer de un socio que es una denunciante compulsiva, con una denuncia híbrida que sólo persigue notoriedad pública”, contraataca el abogado Francisco Turbay.
  Desde Tribunales, en tanto, admiten que “aún no se ha indagado a nadie”. pero aclaran que “las denuncias tienen visos de seriedad”.
Cajas en un galpón. En ese contexto, el pasado martes 22 de enero la jueza de Instrucción Fabiana Pierini dispuso un allanamiento en la casa de la madre de Alfredo Mensching, un jefe administrativo de Vicentín Faenas. Los denunciantes señalan que el hombre además dirige la subempresa Alemania SRL, una abastecedora de carne que compra, faena y vende hacienda. “A través de esa subempresa se negocia buena parte de la hacienda de Vicentín y eso reduce las ganancias reflejadas en los balances”, apuntó Bernardis.
  Acompañados por efectivos de la Unidad Regional IX de Reconquista, la jueza y el fiscal secuestraron en un galpón de esa propiedad unas 50 cajas con documentación de la empresa. Y advirtieron que la vivienda se conecta por el fondo con el chalé de Mensching, ubicado en una esquina de Villa Ocampo. Entonces le advirtieron a la hija del administrativo que no podía retirar ningún objeto de la vivienda.
  Pese a la advertencia, minutos más tarde el propio fiscal Berzano notó movimientos raros en la propiedad lindera. Descubrió entonces que dos personas (se presume que entre ellas estaba Mensching) cargaban papeles y carpetas en un Peugeot 206 con vidrios polarizados que estaba en la cochera de la casa, a punto de partir. El funcionario se apuró a detener la marcha del vehículo y golpeó el vidrio trasero, pero el auto salió rápidamente marcha atrás arañando la pared del garaje y no embistió al funcionario porque éste alcanzó a correrse.
  El auto fugitivo fue hallado más tarde en las instalaciones del frigorífico Vicentín, donde las autoridades judiciales fueron recibidas por el abogado de la firma. Pero la documentación que se escamoteó a la Justicia ya no estaba allí. Los archivos que sí alcanzaron a ser secuestrados completaron la caja de una camioneta Ford Ranger y el baúl un auto Ford Mondeo del Poder Judicial.


Los archivos. “Cuando el fiscal fue a buscar el auto a la empresa lo trataron muy mal. Que se intente atropellar a un fiscal es un acto mafioso. Por eso exigimos públicamente que el Ministerio de Gobierno y el de Justicia, el gobernador y el jefe de policía santafesina tomen cartas en el asunto de manera inmediata”, reclamó Bernardis, a quien le asignaron custodia policial tras denunciar que recibió una serie de amenazas.
  La mujer asegura que en las cajas incautadas había “negociaciones en negro de compra y venta de hacienda, cheques, remitos, agendas personales y recibos de sueldo”. Desde el tribunal imponen cautela respecto de ese material: “Lo que se encontró es frondosa documentación que necesita un análisis y para eso se dispuso la intervención de un perito de la Corte”, indicó un vocero.
  Según Turbay, el representante legal de Vicentín, se trata de “cajas de la contabilidad de la empresa que estaban allí porque por un sistema de gestión de archivos se trata de no tener material en la empresa. Todo el mundo sabía que esos archivos estaban ahí. Esta medida se dispuso a raíz de una denuncia de abril o mayo de 2005, en una causa que nunca tuvo movimiento hasta que sorpresivamente se habilitó esta feria judicial para un allanamiento”. El profesional dijo desconocer el incidente con el fiscal.
  “Fue muy jugado que un empleado se metiera en su casa a sacar la documentación en connivencia con la hija y en medio de un allanamiento _evaluó un investigador_. Si teníamos alguna duda, el día que tiraron un auto encima de un funcionario nos convencimos de que algo está podrido ahí adentro”.

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