Policiales

El crudo relato de una joven que esquivó dos veces a la muerte

Brisa Ojeda testimonió ayer en el juicio que se sigue al asesino de su marido, Jonathan Rosales, ocurrido en junio de 2016. Después mataron a su hermana.

Viernes 06 de Septiembre de 2019

Brisa Ojeda no debió estar ayer sentada como testigo principal del juicio al que asistió. Debía estar muerta. Pero a ese final proyectado para ella por alguna mente asesina, lo consiguió esquivar dos veces en medio año. La primera fue cuando desde un auto balearon la moto en la que iba junto a su pequeña hija y su marido, Jonathan Rosales, que sí resultó asesinado en ese momento. La segunda fue cuando la buscaron para que, justamente, no llegara al estrado donde ayer estuvo sentada con el fin de que no reconozca ni mencione a los autores del crimen de su marido, a los que había podido ver y conocía. Esa segunda vez fueron a buscarla a su casa, pero quien salió a atender los golpes en la puerta fue su hermana Lorena, que murió perforada por los tiros que eran para Brisa.

El caso que empezó a juzgarse ayer, el homicidio de Jonathan Rosales ocurrido el 22 de junio de 2016 en la zona sur de la ciudad, es un nudo donde quedan atados episodios muy expresivos de la criminalidad reciente en Rosario. El trasfondo de la muerte de este muchacho fue la secuencia de asesinatos que implicaron en pocos meses a varios referentes de la barra brava de Newell's Old Boys.

La persona que manejaba el auto de donde le dispararon a Rosales era Ariel "Tubi" Segovia, asesinado en la cárcel de Coronda el 24 de abril del año pasado, crimen por el cual recientemente fueron condenados cuatro compañeros de pabellón de la víctima.

Negativa mortal

La fiscal Mariana Prunotto señaló ayer que el móvil del crimen de Jonathan Rosales fue la negativa del muchacho a cumplir con el encargo de Segovia de que matara a Matías "Cuatrerito" Franchetti, líder transitorio de la barra brava leprosa quien finalmente fue ultimado a balazos frente al Coloso del Parque el 7 de junio de 2016.

Con el fin de lograr impunidad, Segovia le solicitó a su abogado, Marcos Cella, que demorara una rueda de identificación en la que Brisa Ojeda debía ir a reconocer a los que habían matado a su marido y en elmismo hecho hiriéndola a ella con un balazo en una pierna. Esa rueda fue aplazada.

Cinco días después, el 16 de diciembre, enviados de Segovia fueron a la casa de Brisa con la intención de asesinarla, pero terminaron atacando a tiros a su hermana, que murió 22 días después.

La fiscal recordó que Brisa fue sacada de Rosario por el Programa Nacional de Protección de Testigos por el peligro constatado en el que está su vida. Por eso, para que pudiera dar testimonio, el único acusado por el crimen de su marido, Elías Emanuel "Zapatito" Benegas, fue retirado de la sala por orden de los jueces cuando ella prestó testimonio. En tanto, quien al inicio del trámite se tuvo por ideólogo del crimen, Ariel "Tubi" Segovia, obviamente no pudo estar en el juicio.

Todo lo que vivió y contó Brisa no parece entrar en sus 21 años de vida.

Desde la zanja

La noche que mataron a su marido habían ido a la casa de Verónica Rosales, hermana de su pareja, en Ombú y Pueyrredón. Volvían en la moto que manejaba Jonathan con ella atrás y su bebe en brazos cuando advirtieron, en Oroño y Ombú, un auto que los seguía. Continuaron por Ombú, doblaron en Presidente Roca a contramano y el auto que los seguía giró en paralelo por calle Paraguay. Al llegar ellos en la moto a calle Piedras y doblar hacia Paraguay reencontraron el auto que iba tras ellos. En Corrientes y Padre Giaccone los del auto les dieron el paso, pero luego fueron embestidos y los hizo caer a una zanja.

"Cuando nos dieron el paso vi que manejaba «Tubi» Segovia y que al lado estaba «Zapatito». Cuando caímos de costado se empiezan a escuchar los tiros. Yo me tiré para tapar a mi nena. Vi de costado una mano y la pistola del lado del acompañante. El que manejaba se había tirado para atrás. Escuché los disparos. Pum, pum, pum. Luego seguía gatillando pero no salían más balas", contó ayer Brisa.

La fiscal señaló en su alegato que Elías Benegas había realizado al menos cinco disparos con un arma calibre 9 milímetros lo que provocó la muerte de Rosales y dejó a Brisa con una herida en el muslo derecho.

Cuando se fue el auto, dijo la joven, vio irse a los atacantes gracias a la luz de la moto, dado que en la zona había un apagón. Entonces se levantó de la zanja. "«Golpeá las puertas», me dijo Jonathan. Salí y lo hice, pero al volver ya estaba muerto. Le dí mi nena a una de las personas que estaban ahí y me fui al hospital porque tenía un tiro en la pierna derecha", dijo.

La primera vez que Brisa declaró sobre lo ocurrido fue en la Fiscalía. "En el hospital me preguntó la policía, pero yo no les dije nada porque «Tubi» trabajaba con la policía. El les pagaba", sostuvo. También contó que conocía bien a "Zapatito". "Se juntaban todos a comer asado e iban a la cancha cada vez que jugaba Newell's. «Zapatito» y su mujer venían a comer a casa. A «Cuatrerito» también lo conocía de la cancha".

La fiscal insistió en que lo describiera a "Zapatito" Benegas para enfatizar en que Brisa lo conocía. "Flaco, no muy alto, pelo castaño. Tiene un tatuaje en el pecho, grande", dijo. "¿Por qué mataron a Jonathan?", le preguntó Prunotto a secas. "Porque «Tubi» Segovia le pidió que mate a «Cuatrerito» y él se negó", dijo Brisa. "¿Por qué se negó?", quiso saber la fiscal en el diálogo. "Se negó porque trabajaba de ayudante de albañil y se dedicaba a su familia, él no andaba en esas", respondió Brisa. "¿Cómo sabés que fue por eso?", insistió la fiscal. "Porque él me lo dijo", le contestó la muchacha con certeza.

Cambio de vida

Seis meses después de que mataran a su marido la violencia golpeó de nuevo a Brisa. "Me pidieron hacer una rueda de reconocimiento por lo de Jonatan y «Tubi» la canceló. Vinieron a buscarme a la casa de calle Vera Mujica. Llegó el viernes, golpean las manos y preguntan por Brisa. Pero salió mi hermana y la mataron".

A partir de ahí el cambio de vida de Brisa fue abrupto. "Me sacaron de Rosario bajo custodia de la policía. Me pusieron como testigo protegida en Buenos Aires. Estuve allá un año. No tenía comunicación con nadie, no podía usar redes sociales ni celular, no podía tener contacto con la familia".

Tres meses después del ataque en el que buscándola a ella ejecutaron a su hermana Lorena, esa rueda de reconocimiento pospuesta se realizó. "Había cuatro personas atrás de un vidrio. Estaba el fiscal y yo. Abren la cortina y lo veo ahí a «Tubi» Segovia. Era el número uno" de los presos expuestos para ser reconocidos.

Brisa Ojeda lo señaló como la persona que manejaba el auto que los seguía y de donde bajó "Zapatito", según afirmó, para matar a tiros a su marido. El sedimento de su relato era el destrozo de la experiencia, el modo en que la violencia atraviesa una vida y la despedaza. "Cambió por completo mi vida. Yo me quedé sin casa, sin todo lo material y sola. Perdí todo el contacto con la familia, amigos, todo", afirmó la joven.

Al abrir el juicio, la fiscal pidió 22 años de prisión para Elías Emanuel Benegas. Le atribuyó el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego contra Jonathan Rosales y la tentativa de homicidio agravado contra Brisa Ojeda, la chica de 21 años que vivió el estrago de la muerte muy cerca en dos ocasiones, incluso la que buscó eliminarla a ella.

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