Coronavirus

"La conciencia social va a marcar la diferencia en la propagación del virus"

Rosa María Nocera trabaja con poblaciones de riesgo. Dice que el miedo es lógico, pero hay que evitar el pánico. La importancia de lo afectivo

Domingo 15 de Marzo de 2020

“Cuidarse es cuidar al otro. La conciencia social va a proteger a los que están en riesgo por enfermedades preexistentes. Esto va a marcar la diferencia en el control de la propagación del coronavirus”. Rosa María Nocera es psicooncóloga, su tarea cotidiana es apoyar, acompañar y contener a las personas que tienen que hacer un tratamiento para el cáncer. Ahora, en plena pandemia, habla de lo que conoce bien, el temor de quienes tienen una salud más vulnerable: “Los profesionales debemos estar atentos en controlar el pánico, pero dándole importancia al miedo”, afirmó.

   La profesional vive por estos días, en su propia piel, las consecuencias de haber estado en un foco de riesgo, por lo que permanece en cuarentena. Había viajado a Italia, a la Emilia-Romagna, una de las zonas rojas después de la Lombardía (Milán). Y aunque nadie está exento de enfermarse de alguna patología en cualquier momento, lo cierto es que el nuevo coronavirus es todavía un “desconocido” que infunde más intranquilidad.

El virus hizo su aparición y se convirtió en pandemia, encendiendo temores por aquí y por allá. “Estuve haciendo una experiencia profesional en el Hospice Bentivoglio y en la Accademia delle Scienze di Medicina Paliativa della Università di Bologna. Pude observar cómo el péndulo va de la psicosis a la subevaluación de la gravedad del Covid-19, y eso hizo que la población no tomara medidas de autocuidado, principalmente, limitar el contacto social”, comentó.

   Ella está en su casa desde que regresó, y lo decidió voluntariamente, antes de que lo determinara el Ministerio de Salud de la Nación.

   Nocera, magíster en Políticas y Gestión de Salud de la Università di Bologna, quien trabaja en la Unidad de Cuidados de Soporte y Medicina Paliativa del Sanatorio Parque de Rosario, analizó la situación que se está viviendo, especialmente entre quienes son sus pacientes: “El miedo es una reacción emocional absolutamente normal ante un peligro concreto y tangible. Con esa premisa, que los pacientes oncológicos sientan miedo ante la posibilidad de contagiarse no es una reacción desmedida ni psicológicamente inadaptada. Ellos son una población de riesgo. Pero como profesionales de la salud y del cuidado debemos estar atentos en controlar el pánico pero dándole importancia al miedo”.

   La psicooncóloga señaló que el miedo, como emoción, “nos mueve hacia la acción de protegernos, de cuidarnos. Y en estos momentos se trata exactamente de eso”.

Temores

“El cuidado, el autocuidado, es para beneficio propio y de quienes nos rodean. Es un acto con consecuencias importantísimas, como lo es el descuido o la minimización del riesgo”, enfatizó.

   Las personas que están llevando o llevaron hasta hace poco un tratamiento oncológico, con sesiones de quimioterapia o intervenciones quirúrgicas (o ambas) están dentro de lo que se denomina población de riesgo. “Su sistema inmunitario está debilitado, no tienen suficientes defensas y seguramente hay órganos comprometidos por la enfermedad o afectados por el tratamiento. Es absolutamente pertinente que estén preocupados y atemorizados. De lo que se trata es de aportar información científica, veraz, para que puedan usarla implementando los cuidados adecuados”, remarcó Nocera.

   Admitió que en estos días se escucha: “No me va a matar el cáncer. Me va a matar el virus”. “Tengo miedo de ir a hacerme la quimio al hospital”. “Quienes vengan de visita a mi casa me pueden contagiar”. Esas “preguntas angustiadas” se hacen en el consultorio, en el hospital de día donde se van a hacer la quimio los pacientes, en las instituciones donde hace radioterapia. “El paciente plantea las inquietudes al médico, al psicólogo, al enfermero, al secretario administrativo. Y está muy bien que las hagan, que no se las guarden. Y nosotros, profesionales de la salud, agentes sanitarios, debemos estar preparados para darles respuestas que sean concretas”.

Insistencia válida

En este contexto, los profesionales “tenemos que escuchar a nuestros pacientes todas las veces que sea necesario, aunque resulten insistentes. Y cada vez debemos darles respuestas claras e instrucciones precisas”, remarcó.

   La profesional comentó que es imprescindible seguir las indicaciones publicadas por las asociaciones de oncología a nivel nacional e internacional porque son “una herramienta valiosa”.

   En ese sentido quienes están en grupos de mayor riesgo deben evitar todo viaje no esencial y no estar en lugares con mucha gente. Si hay un brote en la zona que habitan, quedarse en su domicilio. Asegurarse de tener los medicamentos esenciales, incluso las prescripciones (esto es indispensable charlarlo con el oncólogo). Cumplir con la vacunación antigripal, y desde ya, tener muy presentes todas las medidas de higiene que son: lavarse las manos con frecuencia, evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca; evitar el contacto cercano con personas que están enfermas y limpiar con frecuencia los objetos y las superficies con toallitas de limpieza para el hogar o alcohol (picaportes de las puertas, mostradores, teclados, computadoras, tablets, teléfonos).

Percepción de riesgo

“Sumado a todos los cuidados, sugiero que se construya con el paciente un circuito de consulta con su médico tratante, y con la institución donde se viene atendiendo, sobre todo si tiene alguna duda o presenta algún síntoma. Es importante tener previsto a dónde acudir, y cómo se va a proceder. Eso le va a aportar un marco de contención que les permitirá disminuir su percepción de estar en riesgo de vida”, señaló la psicooncóloga, y agregó: “Es importante conocer las necesidades y limitaciones reales de ese paciente que está planteando su miedo. Quizás su miedo sea quedar aislado en su casa, y que nadie lo pueda asistir. Para todo, podemos crear una estrategia conjunta con nuestro paciente".

Una de las características de la pandemia es su propagación exponencial en muy poco tiempo, y la falta de un tratamiento específico. "Eso genera incertidumbre y la sensación de estar permanentemente expuesto aún sin saberlo y no poder controlarlo". La respuesta a ese peligro real "para no generar descontrol psíquico y social es modificar las costumbres, los hábitos y extremar las conductas de cuidado".

Desde el inicio de la circulación de nuevo virus las instituciones de salud de Rosario y la región junto a las autoridades sanitarias están articulando los protocolos necesarios, siempre en consonancia con las disposiciones nacionales y las indicaciones de consenso internacional. "Pero lo más relevante para los pacientes en tratamiento oncológico es tener respuesta de las personas que están a cargo de su persona, tanto de los profesionales como de su entorno afectivo-social. También a todos ellos debemos dedicarles tiempo para enseñarles las herramientas de cuidado", destacó Nocera.

La especialista enfatizó: "El desafío al que nos debemos comprometer es informar, divulgar las conductas de cuidado y practicarlas nosotros mismos. Como profesionales de la salud debemos dar el ejemplo".

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