En primer lugar me gustaría arrancar esta columna dándole el valor real que tienen las actvidades culturales en las personas y su verdadera importancia. Hay que entender al arte, ya sea teatro, música o cualquier manifestación expresiva, como una herramienta fundamental para el desarrollo de un ser humano. Desde recién nacidos el arte está presente en nosotros, en canciones, películas o dibujos, que permiten que las personas desarrollen de manera correcta sus sensibilidades y emociones. En épocas de confinamiento, donde lo virtual aparece como una alternativa de entrenimiento, es importante entender que el hecho de un show en vivo o de una obra de teatro sentado en una butaca tienen un carácter único e inigualable. Todos los que estamos inmersos en la industria del entretenimento estamos haciendo lo posible para coordinar protocolos adecuados para que el público, en cada una de sus experiencias a futuro, pueda sentirse lo más contenido y seguro en cuanto a sanidad se refiere. El regreso a la actividad será algo que indudablemente nos va a llevar algún tiempo más que a los demás rubros, pero no es imposible. Los protocolos deben ser realizables y eso también aparece como un desafío para todos, y que puedan cumplirse es aún más importante. Estamos dispuestos a trabajar junto con el Estado para que esto sea una realidad y los shows vuelvan cuanto antes, derribar la estigmatización fácil que uno escucha a menudo con la frase "ustedes van a volver últimos", como si se tratara de una actividad que atente contra la gente. Porque en difinitiva, el arte y todos sus beneficios son fundamentales en la vida de las personas desde el inicio hasta el final de los días.




















