Debajo de esa armadura celeste y blanca atesora un corazón valiente y diferentes heridas que fueron cicatrizando con el correr de los partidos. Hace tiempo que Giovani Lo Celso comulga y destila un juego en alta definición. Su ADN combina una nutritiva calidad técnica que le permite destacarse cuando tiene la bocha bajo su suela izquierda. El mediocampista ofensivo por naturaleza supo adaptarse a las nuevas exigencias y necesidades de la modernidad. Se graduó con honores como un volante mixto. El plus es que cuenta con la enorme capacidad de resolución cuando está bajo presión de rivales. Aunque hay otro dato que lo caracteriza en estos tiempos. A su elegancia innata e inspiradora hay que sumarle que logró conjugarla con un fuerte espíritu batallador en el círculo central. Sea el escenario que sea, el Monito viene ratificando que cuando le dan la chance de salir al ruedo le aporta una impronta especial al equipo nacional porque le inyecta el equilibrio junto al juego colectivo. No en vano cuando fabrican paredes con Leo Messi o Angel Di María edifican grandes y peligrosísimas acciones en ofensiva. Para el duelo contra Colombia no tendrá a su lado al rosarino más famoso de la historia deportiva. Pero tendrá a Fideo y la gran oportunidad de desplegar su contundencia y dejar una nueva huella indeleble en el conjunto argentino, que afronta la fase final de las eliminatorias sudamericanas con otro semblante porque ya tiene el boleto a Qatar debajo del brazo.
Lo Celso siempre se caracterizó por ser un volante de tinte ofensivo. Su esencia es ir siempre hacia adelante con la pelota dominada y la mirada al frente. Se fue forjando desde la Academia Griffa hasta saltar al profesionalismo en Central con apenas 19 años. En poco tiempo fue demostrando pertenecer a una especie diferente por tener pedrigee de elite.
Por algo eclipsó a las autoridades de PSG-París, que pagaron cerca de 15 millones de euros por la ficha de la por entonces verdadera joya del fútbol patrio. Claro que en la lujosa entidad de Nasser Al-Khelaifi no tuvo el rodaje deseado. Sin embargo, se las ingenió para mostrar parte de su amplio y fino andar en un campo de juego.
Fue así que despertó el interés de Betis, que apostó fuerte e invirtió 25 millones de euros en los derechos de Gio. Y el pibe de la zona norte no defraudó. La rompió en España en su primera temporada como un volante ofensivo, más allá de que también se movió en algunas ocasiones en el corazón del mediocampo. Al tener un amplio panorama, gran despliegue físico y ser preciso en los pases, le permitió reubicarse sin barreras a las distintas funciones tácticas solicitadas.
Cómo habrá sido su evolución que Tottenham Hotspurs se lo llevó a Inglaterra. Los Spurs habían abonado 16 millones por la cesión temporaria, mientras que luego terminaron pagando los 32 millones restantes por la ficha del volante, que progresó en el nuevo rol de la mano del entrenador portugués José Mourinho.
Con Mou adquirió mayores capacidades de juego hasta erigirse en un jugador más completo. Es que el juego táctico del meticuloso director técnico lusitano lo llevó a ubicarse más atrás, es decir, cerca de la zona de recuperación. El Monito se adaptó a este cambio y se mueve de manera combativa cuando debe “cazar a un rival” y muy elegante cuando se asocia al juego ofensivo.
Al ser una pieza que encajaba con la misma precisión tanto en ofensiva y como en defensiva terminó haciéndose un hueco en el seleccionado nacional bajo la batuta de Lionel Scalioni. Las veces que fue opción entre los titulares no desentonó. Siempre dejó una grata impresión. Incluso amalgamó con diferentes apellidos.
Lo ratificó cuando Argentina ganó la Copa América en Brasil. El Monito formó una gran sociedad junto a Leandro Paredes y Rodrigo De Paul. Entre ellos formaron un medio que lució desde la recuperación prácticamente de manera sólida y contundente como brilló a todas luces a la hora de creación.
Otro aporte invaluable y destacado del exCentral fue que junto a Lionel Messi armaron una tentadora sociedad. Cuando comparten cancha son dos pícaros talentosos que pueden en ridículo sin ponerse colorado a más de un rival. Los archivos así lo avalan además.
Giovani es pueblo a la hora de luchar por la recuperación. No tiene empacho en ponerse la armadura, si es la celeste y blanca es mucho mejor, y correr de un lado hacia otro en pos de cortar cualquier intento de avance del adversario. Tampoco necesita ser un mordedor empedernido para dominar el eje centro de la línea media.
Se despliega con sutileza y una enorme elegancia a la hora de llevar la pelota hacia el campo del enemigo. Es un volante mixto versión full en tiempos modernos. Actúa con gran audacia y equilibrio. Puede tirarse al piso con la misma clase que lo haría a la hora de tirar un caño o un sombrero. El pueblo argentino disfruta verlo en acción. Es una delicia cuando se asocia con Messi. También cuando conduce a la tropa. Quizá este martes ante Colombia se lo vea más suelto y siendo uno de los líderes dentro del estadio cordobés Mario Alberto Kempes.
Lo Celso jugará por el suspendido Rodrigo De Paul. Aunque para Scaloni tener a mano al Monito es contar con una pieza de valor incalculable. Porque el rosarino, cuando entra, cuaja a la perfección, más allá de quién tenga a sus laterales. La realidad marca que conjuga cualidades combativas y transmite además seguridad y precisión el alta definición. Gio podrá demostrar por instantes que tiene el cuerpo combativo, pero siempre se destacará por tener una elegante mente.