Brasil puede llegar a ser implacable cuando un “astro” del fútbol cae en desgracia. Y así lo está siendo hoy con Ronaldinho Gaúcho, el ex mejor jugador del mundo que tras su traumática ruptura con el emblemático Flamengo está siendo “crucificado” en cada rincón y por todas las torcidas (hinchadas) del “pais do futebol”.
Una encuesta realizada vía Internet y divulgada hoy por el portal GloboEsporte revela que ninguna de las hinchadas de los 20 clubes que integran la primera división del Campeonato Brasileño lo quiere en sus equipos.
Entre los más de 320.000 aficionados que participaron del muestreo, que recibió votos durante tres días, el 68,25 por ciento dijo que no quiere que su equipo contrate a R10, cuya indisciplina y actitudes irrespetuosas sumadas al opaco desempeño dentro de la cancha durante sus últimos meses en el Flamengo decepcionó e irritó a todo el país.
Flamengo y Gremio, como era previsible, lideran los índices de rechazo al jugador de 32 años. La hinchada del equipo carioca, la mayor del país, con sus heridas abiertas por la desidia del jugador del que se “divorció” en malos términos el pasado jueves, se niega a una remotísima posibilidad de volver a ficharlo en un 88 por ciento.
Y sus razones tiene. En los últimos tiempos, Ronaldinho se permitió llegar tarde, sin dormir y hasta con resaca de borracheras nocturnas a las prácticas del equipo, esto cuando efectivamente concurría. Otras veces, simplemente faltaba sin aviso.
También se lo acusó, incluso entre sus propios compañeros, de dormirse “contra lo que encontrara” en plena concentración; de haber sobornado al camarero de un hotel para que le llevara cerveza a su habitación en la previa a choques importantes, y de llevar mujeres a su cuarto durante las concentraciones.
Para el Gremio, equipo emblemático en su Río Grande del Sur natal, el resentimiento con su coterráneo viene de enero de 2011, cuando regresó a Brasil, tras su pasaje por el Barcelona, estuvo a un paso de volver a fichar por el equipo gaúcho, club en el que se formó como jugador y en el que actuó por primera vez como profesional en 1997, pero acabó alistándose en el Flamengo.
Los hinchas “tricolores”, que rechazaron en un 87 por ciento el hipotético fichaje de Ronaldinho, jamás le perdonaron la “traición”, y por esa razón, el sábado, durante un partido de práctica, la tribuna volvió a exhibir el “cuadro de la traición”: una enorme pancarta que reproduce una simbólica Ultima Cena de Jesús, en la que los apóstoles son “gremistas” y en la que el lugar de Judas es ocupado por un Ronaldinho vestido con los colores del Flamengo.
El cuadro había sido exhibido por primera vez cuando se confirmó, hace poco más de un año, que el gaúcho había firmado contrato con el club carioca, echando por tierra la ilusión, basada en fuertes indicios en su momento, de volver a tenerlo como estrella.
También el mercado se resintió con los tropiezos de R10. Según GloboEsporte, productos que representaban al jugador, como muñequitos con su imagen, miniaturas, entre otros, mermaron el flujo de ventas, perdieron valor de comercialización, están en liquidación en varios sitios de internet, y los “sobrevivientes” serán retirados de las vitrinas de la tienda de la sede del Mengao en los próximos días.
La única hinchada de la serie A del Brasileirao que tendió a mostrarse un poco más indulgente con R10 fue la de Palmeiras, entre cuyos aficionados el 49 por ciento votó por su eventual contratación, contra un 51 por ciento que lo hizo en contra.
Tal vez la explicación para esa excepcional votación se deba a informaciones surgidas el sábado, que indican que el “Verdao” está realmente interesado en el jugador. La información se vio reforzada por el presunto interés que en su fichaje tendría el propio técnico de Palmeiras, Luiz Felipe Scolari, quien dirigió a Ronaldinho en la selección nacional que se alzó con su quinto título mundial en Corea-Japón 2002.