La imagen de Edgardo Bauza se dibuja en el fondo del Café de la Música de
Rosario. Un reencuentro de cuatro días con su familia permitió cargar el tanque de combustible
espiritual para regresar el Día del Padre a Ecuador y así ingresar en la definición de la Copa
Libertadores con su Liga Deportiva Universitaria. Pero durante su estadía apareció Rosario Central.
Y en un mano a mano con Ovación expresó sus sensaciones.
—¿Tuviste algún contacto con Central?
—Sí. Gente del club me manifestó que existía un firme
interés para que vuelva, pero hay varios condicionantes que no me permiten tomar ya una decisión.
Central es muy importante para mí, por eso expliqué que recién el 3 de julio puedo pensar en una
respuesta, cuando termine de jugar la final de la Copa Libertadores, que es el partido que todos
queremos jugar y que en el 2001 me quedé caliente por no poder llegar. Por eso no es una
determinación sencilla, porque esta chance de poder volver me seduce y mucho. Pero los tiempos son
complicados y hay escollos, porque también hay una cláusula de rescisión en mi contrato, entre
otras cosas que no harían simple mi regreso en lo inmediato. No obstante hoy tengo mi cabeza puesta
en el partido contra Fluminense, después analizaré mi destino.
—¿En la decisión de un hipotético retorno incide más
lo afectivo o lo económico?
—Todos necesitamos la plata para vivir pero jamás
corrí detrás del dinero. Hay cosas mucho más importantes, más allá que somos profesionales y nos
gusta esto. Tiempo atrás Veracruz me vino a buscar y me daba tres veces más de lo que ganaba en
Ecuador, pero yo le había dado la palabra al presidente de la Liga que íbamos a desarrollar el
proyecto, el que ahora está llegando a un punto muy alto. Lo afectivo gravita mucho más y también
los desafíos futbolísticos. Por eso si Dios sigue equivocándose por ahí ganamos la Copa y lo que
viene es el Mundial de Clubes, y es un lugar de privilegio al que todos los DT queremos llegar.
—¿Si no ganás la Libertadores, tu regreso a Central
adquiere más fuerza?
—Qué se yo, dependerá de muchas cosas. Es muy difícil
saber cuándo termina un ciclo. En Central yo entendí que mi ciclo terminó cuando perdimos la
semifinal con Cruz Azul. Ahora no sé porque quedan cosas por jugar, la final de la Copa y también
los partidos que restan del torneo ecuatoriano, el que podemos ganar. Pero no nos olvidemos de los
tiempos de Central, los cuales yo los respeto y respetaré siempre.
—¿Si volvés a Central, qué no repetirías?
—Está claro que pasaron años y ya no soy el mismo,
por lo tanto habrá cosas que no haría. Pero también es cierto que Central tampoco es el mismo,
porque si bien me cuentan que los actuales directivos están refundando el club desde lo
institucional por lo que hizo la última gestión, también es cierto que hay que refundarlo desde lo
futbolístico. Por eso estoy seguro que la metodología de trabajo desde lo formativo será la misma,
porque es la que me dio resultado cuando estuve y es la que me depositó en esta final de la
Libertadores con Liga. Esos cuatro años que trabajamos en las inferiores canallas no fueron
valorados tiempo después. Esa tarea permitió nutrir a la primera cuando estuve y siguió aportando
jugadores tres años después. Nosotros recorrimos todo el país para traer jugadores, y peleábamos
con Griffa que en esa época estaba en Boca y pagaba hasta 20 mil dólares para sumarlos. Armamos una
red para incorporar muchos futbolistas, con el lógico respaldo de los dirigentes. Esto no lo digo
para vanagloriarme, lo asevero para que los dirigentes entiendan que el crecimiento es un proceso
de trabajo al que hay que bancar porque en el futuro mediato vas a tener más posibilidades de armar
un buen equipo y llegar a buen puerto. Por eso, en Central hay que refundar lo futbolístico, porque
en cualquier club en el que trabajaste muy mal durante dos años tiraste todo lo bueno que se
hicieron en cuatro o cinco, y eso lleva un tiempo reconstruirlo.
—Por lo que decís la ilusión del hincha de que
Central salga campeón tendrá que seguir esperando.
—Soy hincha de Central y quiero que salga campeón hoy
mismo, pero entiendo que hay dos formas de lograrlo: trabajando mucho sobre un proyecto
futbolístico para producir el equipo competitivo o disponer de cien millones de dólares para
comprar todo un equipo de jerarquía. Está claro que Central tiene como opción el trabajo, entonces
en las inferiores hay que saber que existen tres elementos para crecer: captación de jugadores,
metodología apropiada con buenos técnicos y buena competencia.
—¿Cómo viste a este Central y qué necesita hoy?
—Lo vi por televisión en 9 ocasiones, y termina haciendo un buen torneo.
Creo que al menos deberá sumar tres jugadores de jerarquía, pero el término jerarquía es muy
relativo. Por ejemplo, Ezequiel González es un jugador de jerarquía, pero va a ser muy difícil que
pueda venir por una cuestión económica. Es muy difícil. Pero sí hay futbolistas que se pueden traer
para potenciar a este plantel y hacer una buena campaña.