Si la primera fecha del torneo debía despertar ilusiones en el hincha de Centra, esas expectativas sin dudas deberán postergarse, porque este amanecer del canalla en la Liga Profesional no tuvo prácticamente destellos de calidad ni augurios de buenos tiempos por venir. Más bien todo lo contrario, porque los 90 minutos en cancha de Arsenal y con un insípido y tedioso 1-1 en el medio, sirvieron para demostrar que este equipo está lejísimo del salto de calidad que pretende el Kily, más allá de las polémicas del final por el penal no cobrado y el gol anulado. Es cierto, es el primer partido y faltan algunas caras importantes, pero hubo poquito para rescatar. sin dudas una de esas cosas la vigencia goleadora de Marco Ruben, que no es poco.
Fue muy temprano el golpe que le asestó Arsenal al canalla pero ni más ni menos que un golpe de realidad, o de pasado. Porque aquellos viejos vicios del mal retroceso, la pérdida de las marcas y otras yerbas se hizo carne en ese cabezazo goleador de Lomónaco (a los 10') que ya ponía a Central contra las cuerdas. Encima un Central sin juego, sin sorpresas, sin asociaciones ni fútbol.
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Contenidos los laterales, nervioso Tanlongo y apagado Vecchio, a Central todo le costaba demasiado, por eso fue apenas chispazos, jugadas esporádicas, como ese tiro libre de Vecchio en el que Ruben impactó de frente al arco, pero de manera defectuosa.
Igual, de a poco el canalla le fue encontrando la vuelta, sufriendo en cada envío aéreo y exponiéndose en cada retroceso, pero con mayor atrevimiento cuando encaraba, sobre todo con un ya más activo Infantino. A Gino fue a quien bajaron en la puerta del área y de ese tiro libre llegó el centro de Vecchio a la cabeza del goleador. Un empate que ya olía a justicia, pero que igual a nadie conformaba.
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El tiempo que había por delante podía despertar algún tipo de ilusión, porque el que había remontado el resultado era Central y que venía de dejar una mejor imagen en el final del primer tiempo también era el canalla. Pero claro, como es fútbol todo puede pasar. Y Central en lugar de avanzar, retrocedió. Es que las imprecisiones se le volvieron a hacer carne y con ello el juego siguió siendo una materia pendiente, sin un Vecchio que pudiera conectarse de lleno con el partido.
Encima, ya desde la concepción del juego la cosa venía mal parida, porque atrás Báez se equivocaba una y otra vez, al igual que Tanlongo, a quien el Kily en más de una ocasión le tuvo que pedir que jugara con calma.
La mayor decisión que mostró Arsenal en el inicio del segundo tiempo tampoco fue motivo para que sonara alguna alarma, más allá de que Servio apareció en el momento justo en un par de arremetidas que no fueron del todo tormentosas, pero sí que encerraron cierto peligro.
Allá, en campo de Arsenal, donde Central debía marcar la diferencia, poco y nada. Gamba corriendo como loco pero sin terminar una jugada bien, Vecchio intentando ser manija sin lograrlo y así Central, que tampoco encontró juego por las bandas, jamás logró encenderse.
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Cómo habrá sido la liviandad canalla que sólo dispuso de una jugada en el complemento, en la que Ruben la tuvo que fabricar y resolver, pero el pasito adelantado de Buonanotte terminó atragantándole a Central el grito de gol. Después protestó la mano de Goñi tras el remate de Martínez que dio en la mano y nada cambió.
Una vez más el Kily pareció demorar un poco los cambios, quizá porque sintió que nada de lo que tenía en el banco le otorgaba un salto cualitativo y en medio de esa imagen anodina todo se encaminó al empate.
Es demasiado pronto para aventurar algún tipo de sentencia, pero algunas cosas ya quedaron claras y la fundamental es que este Central, por más que haya sido el debut, estuvo lejos de mostrar una versión mejorada. Fue más de lo mismo y no convenció.