Tenían la misma esencia. Eran rebeldes con causa. Sencillamente, jugaban a la pelota. Trazaban diabluras en cada cancha que pisaban. Dibujaban lo que le dictaba el alma de potrero cuando querían. Diego Armando Maradona y Tomás Felipe Carlovich eran dos atorrantes del fútbol. El 10 y el Trinche se tenían un respeto mutuo. Cada uno hablaba maravillas del otro. Hasta que un día llegó el sublime momento que inmortalizó el histórico encuentro. Los dos zurdos más famosos de la clase obrera se vieron por primera vez a mediados de febrero pasado. El encuentro fue en un hotel céntrico de Rosario en la previa del partido entre Central y Gimnasia. Se fundieron en un abrazo y se miraron con la misma pasión que jugaron. Luego la historia marca que el eterno emblema de Central Córdoba falleció el 8 de mayo a los 74 años por un cobarde intento de robo. Mientras que Diego 10 murió ayer, a los 60 años recién cumplidos por un paro cardiorrespiratorio. El destino los unió de nuevo en el cielo. Quién hubiese imaginado que se conocerían y partirían este mismo 2020.
Todavía queda en la retina la imagen de Maradona firmando una camiseta de Central Córdoba en la que escribió con tanto amor como humildad: “Al Trinche, que fue mejor que yo”.
diego2.jpg
Diego firmó: "Al Trinche, que fue mejor que yo". Un 10 en todo sentido.
Claro, ese sentimiento no surgió de la improvisación. Pertenece al pasado. Ese mismo que Diego acuñó una frase que pasó a la inmortalidad para los rosarinos. Corría el año 1993. Maradona llegó a la ciudad para defender los colores de Newell’s. El mundo giraba en torno al Parque. El más grande los grandes era la nueva estrella rojinegra.
Pero ese mismo 10 que nació en una villa y forjó una zurda inigualable, que creció y sobrevivió a la humilde expresión, mostró de manera espontánea la sencillez que tenía como bandera.
“Yo creía que era el mejor, pero desde que llegué a Rosario escuché maravillas de un tal Carlovich, así que ya no sé”, había confesado el mejor jugador de la historia en ese instante.
Para el Trinche tampoco fue un día más luego de semejante confesión por parte del eterno emblema argentino. Desde entonces se generó un interrogante que tardó casi dos décadas en materializarse. ¿Cuándo estarían frente a frente dos de los “atorrantes” más hermosos que parió la patria futbolera?
Los dueños de las gambetas de potrero y firmes exponentes que tiraban caños sin medir el calibre del rival pudieron fundirse en un histórico abrazo a mediados de febrero pasado.
El Trinche se acercó como un pibe más a la puerta del hotel donde estaba concentrado Gimnasia en la previa del partido ante Central en el Gigante de Arroyito.
Y quien hizo realidad que las dos potencias hicieran posible el sueño de conocerse fue otro rosarino como Jorge Broun. El arquero de Gimnasia que decidió dejar la comodidad de Europa para sumarse a la filas platense “porque está el Diego, con eso es suficiente”, le confesó el ex arquero de Central a La Capital poquito después de firmar contrato.
¿Cómo fue el encuentro entre Maradona y Carlovich? Casi de película. Como todo lo que ellos hicieron hasta pasar a la eternidad. “Llegamos al hotel y luego salgo para recibir a mi representante (Roberto San Juan). Es ahí donde veo al Trinche. Le pregunté cómo andaba y me respondió que estaba bien. Le consulté qué había pasado, es decir por qué estaba acá y me dijo que quería ver al Diego. Ahí nomás le dije «cómo no vas a poder o no vas a pasar. Vení»”, recordó el ex guardameta centralista.
Broun recordó que “Ahí nomás me fui a buscar a Diego. Le dije que estaba el Trinche y salió a buscarlo. Ni bien se vieron se abrazaron y luego se sacaron una foto. Después, Maradona le firmó la camiseta de Central Córdoba donde refleja que es mejor que él. Fue un lindo momento”. La firma en la casaca blanca charrúa quedó grabada a fuego con la inscripción: : "Al Trinche, que fue mejor que yo".
Claro que Carlovich también hizo en aquel momento una confesión a corazón abierto sobre ese encuentro cumbre. “Le hablé al oído a Diego y le dije que estoy hecho con esto, mi vida está completa”. Luego dijo que “nunca había visto a Diego. No sabía si me iba a reconocer ese día y cuando me vio me dio un gran abrazo y se puso contentísimo. Imaginate yo. Era algo que tenía pendiente. Ya con conocerlo estoy hecho. Siempre lo quise ver, saludarlo. Lo admiré como jugador y al querer conocerme, hablar y autografiarme la camiseta como lo hizo con palabras hermosas demostró que es una muy buena persona, humilde”.
“Después de conocerlo a Maradona me puedo ir tranquilo. Tuve un lujo enorme que hacía años quería tener: conocer al mejor jugador del planeta”, cerró un emotivo Trinche en aquel entonces.
Lamentablemente en mayo llegó la repentina muerte de Carlovich. Y ahí Diego volvió a tener un gesto con el ex 5 charrúa vía redes sociales. “Con tu humildad nos bailaste a todos, Trinche. No lo puedo creer, te conocí hace poquito, y ya te fuiste. Mi más sentido pésame a tu familia y ojalá que se haga justicia. Que en paz descanses, maestro”. Eso era Maradona. Sentimiento puro. Como el Trinche.
Pensar que se conocieron y partieron con pocos meses de diferencia. Dos personajes amados por los futboleros de ley. Cada cual con sus seguidores. Porque Maradona es más que el gran pueblo argentino. Pero el Trinche también generaba lo suyo. Hasta la Fifa envió sus condolencias.
Claro que la partida de Diego generó un cicatriz en casi todos los habitantes del mundo. Era un imán por naturaleza. Lamentablemente el destino lo quiso así. Que se conocieran y partieran este mismo año. Que lo parió, diría el gran dibujante rosarino, el Negro Fontanarrosa.