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Central fue amplio dominador y generó muchas situaciones, pero hizo sólo un gol

Central mostró una amplia supremacía frente a Independiente, pero no supo definirlo y debió conformarse con el empate en un gol en el Gigante de Arroyito.

Lunes 08 de Junio de 2015

Entender la bronca que dejó por el lado de Central el empate ante Independiente es posar la mirada en todas las situaciones desperdiciadas, tanto en el primer tiempo como en el segundo. Es también hacer mención a la gran actuación del arquero Diego Rodríguez. Pero básicamente es comprender que Central hizo todo. Para bien y para mal. Porque esos yerros en los metros finales también cuentan. Tal vez en la misma magnitud que la amplia diferencia que el equipo de Coudet le marcó al Rojo, de principio a fin. Y sí, el resultado sonó a injusticia. No hay otra lectura para hacer. Pero ese Central que llevó las riendas del partido durante más de 80 minutos fue el mismo que el que cada vez que desenfundó se encontró con un alto grado de humedad en la pólvora.
No está mal el cierre de la primera etapa del torneo (ver página 4), pero todos se marcharon del Gigante con gusto a poco. “Una vez nos llegaron”, dijo Coudet en medio del partido (con gestos evidentes), inmediatamente después del gol de tiro libre de Aguilera. La bronca del DT tenía razón de ser. En ese momento seguramente recordó el mano a mano de Donatti (la bajó de pecho tras el centro de Delgado) que le tapó Rodríguez (19’), el cabezazo de Ruben en palomita que terminó en las manos otra vez del Ruso y ese remate del centrodelantero canalla que encontró la humanidad de Papa en la línea de sentencia. Ahí ya era prácticamente para liquidar el partido. Pero no fue. Y no todo eran jugadas aisladas. En el medio había compensación, circulación y una idea que si bien pudo ser algo más pulida alcanzaba para mover a Independiente al ritmo que Central pretendía.

Y Central iba, pero chocaba. Contra Rodríguez y contra su propia ineficacia. Ya con Niell en cancha (ingresó por Cervi) la manija fue de Delgado, que de a poco hizo olvidar aquella mala acción que desembocó en el tiro libre goleador del Rojo. Al minuto de reiniciado el partido Central ya había contado con dos situaciones claras, pero le resultaba imposible desprenderse de ese karma que lo torturaba. ¿Independiente? Era pobre lo que hacía. Aguantaba como podía sin intentar sacar un golpe de nocaut. Pero aguantó hasta que Niell apareció en el corazón del área para meter el taco  y permitirle a Central tutearse con una ilusión que jamás terminó de consumarse. Porque todo ese empuje que se le metió alcanzó simplemente para potenciar aún más la figura del Ruso Rodríguez.
Los roles del que quería y el que hacía lo que podía estaban claramente expuestos. Por eso Coudet se la jugó con Colman y también mandó a la cancha a un delantero como Protti (hizo su debut) para que haga las veces de volante.
Es imposible dejar de nombrar  la corrida de Aquino que terminó con una definición defectuosa y el zapatazo del mismo jugador que se estrelló en el travesaño. Esta última fue en el tercer minuto de adición, luego de que Colman probara de nuevo a Rodríguez.
Y con esa imagen agigantada del uno de Independiente se fueron las instantáneas de un partido con un Central convencido de lo que quería. Que hizo todo para ganarlo, pero también para tener que conformarse con el punto.

Reprobado en eficacia

De eficacia se trata la cosa. Claro que es importante generar situaciones, pero cuando se tienen muchas y no se define como corresponde los méritos terminan haciéndose añicos. El partido de ayer de Central fue sin dudas el más punzante en ese sentido. No debe haber tenido otro con tantas chances. Sólo que la soberbia actuación del arquero Diego Rodríguez y la poca lucidez a la hora de la sentencia hizo lo suyo.
En el primer tiempo Central lo pudo haber liquidado con un mano a mano de Donatti, un cabezazo de Ruben y otro toque del centrodelantero canalla que Papa sacó en la línea. Esa postura siguió tras el descanso, porque al minuto de juego ya había tenido otras dos situaciones. Y se fueron sucediendo y se fueron malogrando, a excepción de ese taco goleador de Niell.
El conformismo por parte del entrenador debe estar en ver que su equipo genera. Pero debe preocuparle también que la mala puntería le haga perder puntos, como ayer.

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