No es buena idea aparecerse con el auto en el microcentro entre las 7.15 y las 8.30. Hay que dejar a los chicos en la escuela, se sabe. El transporte escolar sale más barato que el psiquiatra. Pero no, hay que ir, estacionarse en triple fila, acordarse de decirle a la nena que le diga a la maestra "lo que hablamos" cuando la nena ya recorrió treinta metros, se abraza con las compañeritas entre risas y grititos y no puede escuchar a la madre/padre que desanda el camino para hacerse entender. Eso cuando no se olvida de nada pero tiene que abrir el baúl para sacar la mochila rosa (azul, negra, con la cara del Capitán América, Hulk o los Cinco Fantásticos, para no amarretear) ante la enorme desesperación de veinte autos, colectivos y taxis que le preceden.























