Sábado 23 de Junio de 2018

"Ahora, antes y ahora ....leer los rusos, hay que leer los rusos..." Por una razón de distribución geográfica cuando llegue a la Revista Asì teníamos los escritorios enfrentados y las máquinas también. Gianuzzi fumaba mucho, sonreía de un modo casi teatral e insistía: " hay que leer los rusos"

Joaquín llegaba y escribía un poema después del café. Como calentando los dedos. Las neuronas, su adicción. Todos los días un poema."Mejor escribirlos que pensarlos. Así sea para tirarlos. Un pensamiento impide el otro en poesía... y en la vida no se piensa"... y sonreía.

Su mujer era investigadora de historias y peronista: Libertad Dimitropoulos. Suya es una de las biografías / ensayo sobre Evita escrita antes que fuese moda de las izquierdas y los armadores de operetas mundiales.

En los papeles de la redacción Joaquín mezclaba cenizas de sus cigarrillos, café, y esos poemas en las pequeñas hojas de la redacción, pilas y pilas de hojas resueltas sobre rezagos del diario Crónica, la otra nave madre de aquel complejo. Poemas de finas líneas, claras, con un desarrollo único. Joaquín era un poetazo. Las máquinas estaban preparadas para 66 espacios por línea. Así pedían los diagramadores y los linotipistas. Con 66 espacios por línea ellos pedían:"escribí 44 líneas". Después hacían diagramas a una columna, una columna recuadro, dos columnas, columnas falsas de 3 en 5. Columna y media.

Dentro del juego de amores y lecturas, tan parecidas ambas enfermedades, mis tres poetas son Borges, Juanele y González Tuñón y en el estante me quedan Horacio Salas, Joaquín Gianuzzi y Juan Gelman. Sólo con Juan tuve poco trato, por cuestiones de disposición yo charlaba en esa redacción mágica de Crisis, luego La Línea, con Julia Constenla y a Juan lo vi poco y lo leí siempre. A Joaquín lo veía y lo leía todos los días. A Tuñón lo visitaba. A Juanele también, con Horacio he compartido afectos entrañables. Con Borges poco pero igual. Conversaciones donde callaba y respetaba.

Se hace muy difícil hablar de estos poetas porque en ellos se encuentra todo el edificio literario y cultural del siglo XX. Quedan fuera los del tango. Poco mas.

Con Joaquín nos reíamos del mismo modo de los amaneramientos y los firuletes de los periodistas que creían escribir la nota para el Pulitzer. "Estoy enterrado hasta las orejas...". "Todo esto no tiene importancia..." "Si no terminás la nota ahora será de final trunco" ..."las obras completas no se escriben en la redacción..." Cuatro carillas te dije Raúl, no una novela"..."Tratá de corregir mas rápido de lo que escribís...."

Todos los años se iba de vacaciones a Salta. ¿A Salta? Qué hay allá? Frío y calor y nadie que me joda....

La lectura de los rusos ya me había sucedido. Es una enfermedad que ataca a todos y de lo que se sale conversándolos. Qué puede haber mas allá de Crimen y Castigo... Para muchos, Joaquín uno de ellos, en la literatura rusa están tres siglos de civilización. Estaría bueno contestarle que, en este siglo, la falta de lectura de los rusos es una definición: a nadie le importa la civilización occidental. Raskolnikof sería un apellido de tenista o nueve de un cuadro inglés, emigrado de joven.

Extraño esa redacción de café, quinielero a domicilio, vendedores de libros en cuotas y discusiones interminables sobre Perón, Cuba, el imperialismo y Cortázar, a quien queríamos poco. "Es bueno, pero no es argentino, no puede aconsejar que leamos una novela como si fuese una generala..."

Joaquín me dejó una respuesta en clave. ¿Porqué violín obligado? "Alguien tiene que seguir con todo en la orquesta. Todo es el ritmo, el compás, la melodía, alguien tiene que estar firme para que nada se pierda"... eso me dijo. Antes lo había escrito: "VIOLIN OBLIGADO: En tu cerebro harapiento entró Mozart: una ética absoluta, fresco y antiguo. Cuántas cosas desde el mundo lo ocupaban, pesadas. Puertas, caminos, y montañas de polvo que reclamaban un orden para un significado. Pero el violín circuló y todas las desesperaciones lo seguían en círculos, como perros que no alcanzan el tema central, la intensidad secreta, el solo de Mozart en su cielo obligado".

Ese su poema. A su modo Joaquín sostenía que nuestra finitud tiene mandato. El suyo café, cigarrillos, periodismo, poesía. Quien quiera leer poesía debería buscarlo. (Violín Obligado / Obligado - Mús. Un obligado de tenor, trompa, violín, clarinete, etc., se entiende un pasaje destinado expresamente a tal voz o a tales instrumentos y que ninguno otro dice (Enciclopedia Espasa. V. 39) Joaquín era eso.

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