Opinión

Evaristo fue un fenómeno

Domingo 20 de Junio de 2021

Los fenómenos no se explican, ni se razonan demasiado. Tampoco se entienden acabadamente. Me pidieron 2 mil caracteres (con espacios) como ayuda a una necrológica que es de dos palabras: Murió Evaristo.

Gobernadores, candidatos a presidentes, presidentes en ejercicio, como antes coroneles y generales, también intendentes, diputados, concejales, jueces de la Corte Suprema, abogados y tinterillos, todos esperando su palabra, su silencio, su anatema. Nada de eso fue gratis, deja huellas. Tango: heridas que no cierran y sangran todavía.

El dio vuelta el mapa. Tenía mas influencia que las radios y los periódicos de Buenos Aires. De hecho, ningún periodista estuvo tan cerca del total de audiencia. Se comprende el odio de muchos, la traición de tantos otros, el singular desprecio que sostiene la mediocridad de quienes jamás, etc, etc, etc.

No se podía trascender periodísticamente en Rosario sin contar con Evaristo. Con lo que eso duele, diría Sabina.

No trabajé con él muchos años y los dos tuvimos fraguas diferentes, pero debo insistir: sabía su oficio. Lo enseñaba. No era fácil laburar a su lado.

El cronista maldito. Cine, lo que no se ve en la pantalla. El informativo de diez años atrás. Ingredientes para el aperitivo. Tres minutos hablando en tango. La matiné del tango. El Gramo club (con Raúl Granados, otro fenómeno irrepetible).

Lo escuchaban los secretarios de cierre de los tres, después dos, diarios de la ciudad. Y los jefes de noticias de los canales.

El formato que inauguraron en televisión continúa. No con esa impronta. Sí, como evidentes copias.

El monólogo, la complicidad del que escucha. Su visible desprecio por el fatuo e ignorante como su doble juego, si la pauta o la idea ayudase al perdón, la condescendencia, el elogio.

Evaristo, hasta en eso fue ejemplar.

No fue mi amigo ni mi maestro, fue el mejor que hubo por estos pagos. Cuando fue electo concejal, le perdí el respeto. Allí murió el oficio que manejó como lo que fue: un fenómeno.

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