Opinión

Conmoción en la comunidad escolar: dos niñas se suicidaron en Mendoza

Se trata de una niña de 11 años y una adolescente de 15. El primer caso ocurrió en Las Heras y el segundo en Guaymallén. Ambos fueron el jueves en la noche. No tienen conexión entre sí. Duelo en las escuelas

Sábado 04 de Octubre de 2014

Laura Zulián
zulian.laura@diariouno.com.ar

“Una persona que se suicida es alguien que tiene una dificultad para vivir, para encontrar su lugar en el mundo, hay muchas causas atrás”, explicó Mabel Ulloa, psicóloga, especialista en depresión y casos graves. En el mismo día, con dos horas de diferencia, una niña de 11 años y una adolescente de 15 se quitaron la vida en la provincia de Mendoza.

Ambos casos ocurrieron el jueves en la noche. El primero fue en Las Heras, en la zona de Panquehua. La Fiscalía de Instrucción de ese departamento, a cargo de Fernando Giunta, recibió la notificación cerca de las 20.30. En la calle 9 de julio al 3000 una nena de apenas 11 años se había quitado la vida en su casa, ahorcándose con la soga de un columpio. La menor fue encontrada aún con vida por sus padres y trasladada al hospital Notti, donde finalmente murió. Según constató la Policía Científica que trabajó en el lugar, en el hecho no hubo intervención de terceros, por lo que los investigadores afirman que se trató, efectivamente, de un suicidio. De acuerdo con lo que contaron los padres, habían discutido con la nena porque había bajado su rendimiento escolar y la habían castigado por eso. Era hija única.

El segundo de los casos ocurrió en la calle Nahuel Huapi de Rodeo de la Cruz, Guaymallén. La Oficina Fiscal 9ª, que trabaja en la investigación, fue notificada alrededor de las 22. Los padres de la niña se alarmaron cuando les costó abrir la puerta. La encontraron ahorcada con un trapo que colgaba de un árbol en la casa. En ese momento la adolescente estaba con un hermano menor discapacitado, quien habría estado durmiendo cuando ella se quitó la vida. Según informaron fuentes policiales, la chica tenía un hermano mayor que algunos meses atrás también se suicidó.

En los dos casos fueron los padres quienes encontraron a sus hijos y dieron aviso a la policía. Las escuelas a las que asistían las chicas permanecieron cerradas por duelo.

Ulloa contó que últimamente las edades de los suicidas han ido en disminución. “Estamos muy alarmados porque aparecen cada vez más casos de gente más joven”, comentó. Explicó que una persona que se suicida es alguien con una personalidad vulnerable. “No pueden encontrar situaciones de la vida para estar bien, ya no encuentran cómo solucionar las cosas y creen que la muerte es una solución. Han perdido el dominio de la realidad, ellos creen que van a matar el sufrimiento y que van a vivir mejor”, agregó la especialista.

Manuel Vilapriño, psicólogo, sostuvo que uno de los factores que inciden en los suicidios es el de una intensa angustia. “El suicidio puede ser visto como una disminución de la capacidad para reflexionar”, dijo. El especialista señaló que no es una situación esporádica. “Ni el intento ni el suicidio jamás son cosas normales, no deben naturalizarse. Nunca son una alternativa válida”, enfatizó

Pedro Piemontesi, a cargo del Servicio de Asistencia Telefónica en Crisis, dependiente de la Dirección de Salud Mental y Adicciones del Ministerio de Salud de Mendoza, dijo que algunas de las señales que puede dar un adolescente en estos casos son la de aislarse y dejar de concurrir a los lugares de referencia, aunque digan que no les pasa nada.

El 25% es de adolescentes

Según datos de la Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud, entre el 25 y el 28% de los suicidios son de adolescentes. Entre los 15 y 24 años es la segunda causa de muerte, detrás de los accidentes de tránsito. Alberto Navarro, director de esa dependencia, dijo a UNO en el 2013 tras el suicidio de dos adolescentes en la misma semana que la falta de diálogo con los padres y las comunicaciones poco efectivas, cuando no nulas, y la indiferencia son malas.

“Los factores desencadenantes más comunes en un chico pueden ser un fracaso escolar o un desengaño amoroso”, agregó. “Los jóvenes usan formas violentas, traumáticas y rápidas. La letalidad del método agrava el cuadro”, comentó Navarro.

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