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Cuando el mundo se termina sin el otro

Hay mujeres que sufren por amor y arman su vida en función de la pareja. Reflexiones. "Sin ti es inútil vivir como inútil será el quererte olvidar", dice la canción "Sin ti" de Luis Miguel. "Como quisiera poder vivir sin ti. Pero no puedo, siento que muero, me estoy ahogando sin tu amor" es el estribillo de una letra de Maná.

Domingo 28 de Septiembre de 2008

"Sin ti es inútil vivir como inútil será el quererte olvidar", dice la canción "Sin ti" de Luis Miguel. "Como quisiera poder vivir sin ti. Pero no puedo, siento que muero, me estoy ahogando sin tu amor" es el estribillo de una letra de Maná. "Sin tu amor soy un manojo de recuerdos, soy la sombra de lo que algún día fui", canta Alejandro Lerner. Todas letras que hablan del amor, pero también del sufrimiento y el apego afectivo que viven algunos, en especial las mujeres. Mantienen relaciones de pareja donde predomina la dependencia y sienten que el mundo se acaba sin el otro.

El tema preocupa, ha ocupado las páginas de varios libros de autoayuda y es parte de las conversaciones de muchas mujeres. En la ciudad hay grupos de reflexión que trabajan esta temática. Uno de ellos es el propuesto por la psicóloga social María Beatriz Destrade, titulado "No puedo vivir sin... Desde la dependencia a la posibilidad de ser".

Para Destrade la noción de sufrimiento inherente al amor está presente en un sinfín de canciones y la idea de que el otro nos completa o es "nuestra mitad" está simbolizada en la media medalla, que se usaba décadas atrás. Los enamorados se compraban una medalla con forma de corazón, partida al medio, y cada uno usaba una parte.

Si bien las generaciones pasadas se comprometían más que las actuales, para la profesional "hoy se sigue sufriendo por amor y algunas mujeres no consiguen sostener una relación de amor verdadero y tienden a depender del otro a un punto tal que se descuidan a sí mismas. El amor no debe ser de dependencia ni tampoco convertise en una adicción (acarrea conductas compulsivas en lo afectivo)", opinó Destrade, quien también es terapeuta familiar y sexóloga.

¿Por qué algunos caen atrapados en este tipo de vínculos? Para la profesional, esto puede tener que ver con varios aspectos. Uno son los aprendizajes adquiridos, en especial en los primeros años de vida. Quienes se crían en familias disfuncionales, con carencias afectivas, es probable que repitan las conductas. Se suelen buscar en las parejas características similares a los padres.

Baja autoestima

Otro de los aspectos que puede influir en las relaciones de intenso apego al otro es la baja autoestima. Al no valorarnos se espera todo el tiempo el reconocimiento del otro. La mujer queda sometida, es desvalorizada y hasta puede llegar a ser maltratada tanto física como psicológicamente.

La dependencia afectiva es más común en las mujeres que en los varones. A pesar de la independencia femenina ganada en los últimos tiempos, sigue habiendo mujeres que mantienen este tipo de relaciones. En décadas anteriores prácticamente la mayoría soltaba el brazo del padre para ser sostenida por el del marido, conducta muchas veces relacionada con lo económico. En general no trabajaban a la par del varón como lo hacen ahora.

En las parejas de hoy, "hay tolerancia cero", opinó Destrade. No se toleran las diferencias, no se cede para convivir con el otro, hay menos compromiso y más individualismo, sumado al miedo a sufrir. Lo que no cambió es el miedo a la soledad. A veces se pagan costos demasiado altos con tal de tener a alguien. Además, para la profesional, todavía pesa en las representaciones sociales el hecho de estar casada, en pareja o tener un hombre al lado.

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