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El río Paraná modera las temperaturas de Rosario

Una investigación de la UBA confirma que las ciudades son "islas de calor" pero a nivel local hay particularidades por el "efecto Humedal" y el entorno agrario, que altera los valores térmicos, sobre todo en invierno.

Domingo 10 de Junio de 2018

La urbanización implica un cambio extremo en el uso del suelo que impacta de manera brutal sobre la naturaleza. Una de las dimensiones de ese cambio se expresa a través de las temperaturas, que en los centros urbanos suelen ser más elevadas que en las zonas periféricas en un fenómeno que se denomina "isla de calor urbana". Así lo confirma una investigación de la UBA que determinó que las ciudades argentinas son, en promedio, 1,5 ºC más calientes que sus alrededores durante la noche y 0,72 ºC durante el día, un valor establecido después de medir y comparar las temperaturas de 33 centros urbanos de todo el país con las de sus entornos no urbanizados.
  

 Rosario, que formó parte del grupo de ciudades relevadas, presentó algunas características que la diferencian de la mayoría: si bien durante la noche se constató que las temperaturas urbanas eran más elevadas que las de los alrededores, durante el día (sobre todo en invierno) la ciudad operó como una "isla de frío urbana" con valores inferiores a los del entorno ruralizado.
   Según la licenciada en Ciencias Ambientales Paula Casadei, autora de la investigación, esto puede tener dos razones: la primera es la cercanía con el río Paraná, que funciona como un enorme moderador de temperaturas extremas durante las horas del día.

   La segunda razón puede explicarse por el uso agrícola intensivo del suelo en los alrededores de la ciudad, que convirtieron la zona en una especie de desierto en el cual durante los meses de invierno se cultiva poco ya que la soja —el grano más producido en la región— se hace en primavera y en verano.
   La falta de vegetación y los suelos descubiertos son los que explicarían, en este caso, que las zonas de la ciudad más cercanas al Paraná mantengan temperaturas menos calientes que las zonas rurales.

Investigación

La investigación de Casadei explica que el fenómeno de las islas de calor urbanas (ICU) es uno de los impactos que tiene la urbanización de la tierra. Algo que conviene atender si se tiene en cuenta que, en Argentina, el porcentaje de población que vive en ciudades asciende al 90% del total.
   Para la experta, la urbanización es "la forma más extrema de cambio en el uso de la tierra", lo que se traduce en múltiples impactos sobre los ecosistemas globales y sus habitantes entre los cuales aparecen las ICU.

   "Al analizar los datos pudimos ver que el contexto dentro del cual están inmersas las ciudades influye mucho más sobre su temperatura que su extensión o su densidad poblacional. Las ciudades establecidas en zonas más húmedas y con mayor vegetación tienen ICUs más elevados. Por otro lado, las que se ubican en zonas áridas y con menor vegetación tienen menor ICU y hasta diferencias negativas con sus entornos", sostuvo Casadei.
   Si bien una de las hipótesis iniciales era que las ciudades siempre iban a ser más calientes que su entorno, el estudio demostró que muchas funcionan como islas de frío urbanas (IFU) como pass con Rosario.

Acento local

La especialista detalló que en primer lugar se analizaron datos de temperatura superficial con sensores remotos satelitales (Modis) para el período 2011-2015. "La metodología que utilizamos fue tomar puntos a más de 10 kilómetros del centro de la ciudad y un punto urbano (asociado al centro administrativo-comercial, zonas con mayor densidad y altura de edificios) para tratar de observar la mayor diferencia de temperatura".
   En Rosario, particularmente, los puntos no urbanos fueron ubicados al oeste de la ciudad, donde el contexto ambiental es similar al lugar de emplazamiento de la urbanización. "Se evitó así el muestreo del Delta, ya que tiene características muy particulares" señaló Casadei.

   Con respecto a la isla de frío en Rosario, si bien en el trabajo no se analizan en detalle las causas la investigadora orientó sus respuestas hacia dos elementos explicativos: la cercanía con un gran curso de agua, y el uso del suelo en la periferia.
   "Creemos que la cercanía al río Paraná es el mayor determinante de este fenómeno. Los cuerpos de agua suelen ejercer un efecto atemperador sobre las costas, especialmente de día" dijo Casadei, quien mencionó los casos de Corrientes y Resistencia como mejor ejemplo al respecto (dos urbanizaciones similares en cuanto a extensión y población con grandes diferencias respecto a la isla de calor).

   En Rosario el trabajo pudo documentar que durante el día el efecto del río atempera el calor en los primeros tres kilómetros desde la costa hacia la ciudad, un efecto que va desapareciendo a medida que la medición de temperatura se aleja del Paraná.
   De noche, en cambio, la isla de calor es clara como en la mayoría de las ciudades, más allá del efecto del agua. "Este es un pequeño análisis de los muchísimos que se podrían hacer para evaluar las causas de la isla de frío. Por ejemplo, se podría evaluar la importancia de la acumulación de energía durante el día y su liberación durante la noche en relación a los materiales de construcción" agregó la experta.
En su tesis, Casadei también menciona bibliografía que sostiene que, en general, ciudades rodeadas por áreas rurales con suelos secos y desnudos naturales o debido a la agricultura presentan condiciones favorables para la formación de islas de frío. "Otras ciudades se comportan como ICU durante el verano e IFU en el invierno. Estas situaciones son coherentes con prácticas agrícolas si se considera que durante el verano se encuentra la mayor actividad fotosintética. En cambio, durante un gran período entre julio y octubre es posible encontrar el suelo desnudo, arado o en barbecho que son superficies que se presentan más cálidas que la vegetación activa aledaña" se señala.
   Argentina ha registrado una rápida urbanización durante los últimos años alcanzando el 90% de población urbana en el 2010, siendo la población rural aquella agrupada en localidades de menos de 2.000 habitantes.


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