Las palomas se han convertido en una plaga para los espacios públicos, edificios y escuelas de la ciudad. Se multiplican los reclamos de mayor desinfección, distribución de anticonceptivos para controlar la natalidad de las aves y la aplicación de productos que las ahuyentan. En este marco, la Municipalidad reforzó el operativo de limpieza nocturna, que se arrastra desde la pandemia pero que ahora también se aplica para mitigar la suciedad que producen las aves en el mobiliario urbano, veredas y plazas.
El fenómeno de un exceso en la población de palomas comenzó a retomarse en el Concejo Municipal, repercutió en el sector privado y hasta impactó en el ámbito escolar. Una escuela de la ciudad ubicada en Paraguay al 1200 debió interrumpir el dictado de clases porque el exceso de estas aves arrojó como consecuencia la proliferación del parásito llamado piojillo, que genera escozor e irritación dérmica al contacto con las personas.
En el centro, la superpoblación de palomas es un problema complejo y serio. Desde hace más de un año Control de Vectores de la Municipalidad las está alimentando con anticonceptivos, para evitar su reproducción indiscriminada, pero la medida resultó insuficiente.
Cualquier transeúnte que recorra el centro podrá comprobarlo por sus propios medios. Veredas, ventanas, bancos de plaza y autos son blanco fácil del excremento de palomas. En pocas horas, y pese a la limpieza que se hace a diario, no alcanza y todo se ensucia. El pulular y revolotear de centenares de palomas en un espacio lo torna todo sucio nuevamente.
Un ícono de espacio público del centro es sin dudas plaza Pringles. Sus características invitan a la llegada de palomas. Arboles, esculturas, herrajes, bancos, fuente. Todo es presa fácil de los “regalitos” de estas aves. La plaza Montenegro, con sus extensas explanadas secas y adoquinadas parecen un invitación. Más aún con los techos del Centro Cultural Fontanarrosa y la parada del transporte urbano.
El secretario de Ambiente y Espacio Público de la Municipalidad, Nicolás Mijich, reveló a este diario que se viene reforzando el servicio de limpieza con cuadrillas al menos desde la puesta en marcha de Noche de las Peatonales, que arrancó para revitalizar la actividad comercial en la pospandemia y lleva ya cuatro ediciones con fuerte respuesta del público.
Extra
“Estamos reforzando el servicio, que incluso está incluido en el pliego de higiene urbana. Esto incluye el lavado de las peatonales Córdoba y San Martín y se duplicó la frecuencia en forma fija, en comparación con lo que se hacía antes. Se hace para mejorar los espacios públicos y ahora se extendió a mayor cantidad de veredas, frentes de edificios públicos, hospitales, bancos y lugares donde existe mucha afluencia de gente”, dijo el funcionario para agregar: “Lo iniciamos como arrastre en la salida de la pandemia y como ha funcionado; en este momento lo volcamos para mejorar la higiene de la ciudad en forma permanente. Claramente para el tema de la suciedad que ocasionan las palomas también ayuda mucho, sobre todo en las zonas de las peatonales”, describió Mijich.
Ya en ediciones anteriores, La Capital abordó integralmente esta problemática. A punto tal que tanto los funcionarios de la Dirección de Vectores como veterinarios consultados coinciden en que las buenas prácticas de los ciudadanos contribuyen a resolver el problema.
“Si la gente sigue dándoles de comer, si dejan migas, restos de comida en las plazas o espacios públicos, no las vamos a poder detener y tampoco va a servir la anticoncepción, porque si el grano de medicamento tiene que competir con la miga, no hay chance: la paloma se va a comer la miga, siempre”, manifestaron.
Los especialistas pidieron que se evalúe la posibilidad de sancionar por ordenanza a quienes alimenten a las aves, algo que se hace en ciudades como Madrid y algunas de Italia: darles de comer está penado con multas.
El ácaro de las aves provocó la suspensión de las clases
El titular del Fondo de Asistencia Educativa (FAE), Rubén Rosa, admitió tras la interrupción de las clases el martes pasado en la Escuela Gambartes por la presencia de piojillos de palomas que la situación excede a esa dependencia y que “hace falta la intervención del Ministerio de Educación. La problemática de las palomas es grave, porque esas aves se convirtieron en plaga, lamentablemente”, remarcó.
En paraguay 1243 funciona la Escuela Gambartes. Allí varios alumnos aparecieron con ronchas o picaduras atribuidas a piojillos de palomas y las autoridades tuvieron que suspender las clases. El ácaro de las aves, llamado comúnmente piojillo de las palomas, es un parásito de los pájaros domésticos y muchas aves silvestres. Los adultos miden aproximadamente de 0.7 a 1 mm y son difícilmente visibles a simple vista. Normalmente viven en las aves, en caso de que no puedan obtener alimento en el huésped original suelen alimentarse de personas y animales domésticos. Pueden generar graves reacciones alérgicas, infecciones, malestar y otras dolencias.
El delegado regional del Ministerio de Educación, Osvaldo Biagiotti, admitió que existen varias escuelas del micro y macrocentro con problemas por las palomas.