Venezuela no pudo lograr su objetivo de hacerse con una tercera victoria consecutiva en el concurso de Miss Universo. En la noche del lunes, la venezonala Stefania Fernández no pudo entregar la reluciente corona a una compatriota, sino a la bella mexicana Jimena Navarrete, que se alzó como la mujer más hermosa del mundo ante otras 82 competidoras.
México ya lo había logrado una vez, en 1991, con la guapa Lupita Jones. Si la venezolana Marelisa Gibson se hubiese hecho con el tercer trofeo consecutivo para su país, su victoria habría marcado un hito en la competición, que se celebra desde 1952. Pero Gibson no logró ni siquiera situarse entre las 15 finalistas que durante las dos horas de duración del espectáculo televisivo en Las Vegas mostraron mucha piel y encanto.
Junto a la morena Navarrete, de 22 años, se situaba sobre el escenario la jamaicana Yendi Phillips, dos años mayor, esperando el veredicto. Y cuando se pronunció el nombre de la mexicana, Navarrete declaró que no era capaz de articular sus pensamientos. En la ronda final de las cinco mujeres más bellas estaban también las representantes de Australia, Ucrania y Filipinas.
Estados Unidos es el país con más Miss Universo, con siete, seguido de Venezuela, con seis. El tercer lugar entre los acaparadores de coronas lo ocupa Puerto Rico, con cinco victorias. También en esta edición del concurso quedaron seleccionadas cuatro latinas entre las últimas 15 finalistas: además de Navarrete, se trató de la colombiana Natalia Navarro, la guatemalteca Jessica Scheel y la peurtorriqueña Mariana Paola Vicente.
El espectáculo, organizado por el millonario Donald Trump, fue seguido en televisión por varios millones de personas en todo el mundo. El escenario del concurso, donde las mujeres más hermosas del mundo desfilaron en traje de noche y bañador, fue el Mandalay Bay Resort y Casino en Las Vegas.
No hubo que lamentar meteduras de pata ni tropiezos durante los desfiles de las misses. Sin embargo, Miss Filipinas sí tuvo un desliz cuando el jurado le preguntó cuál había sido el mayor error de su vida. A sus 22 años, no había cometido nada grave, contestó coqueta Venus Raj, sonando poco convincente.
Navarrete lo tuvo más fácil: el campeón olímpico de patinaje artístico Evan Lysacek le preguntó por los peligros de que los niños navegen libremente por Internet. Y la joven mexicana, enfundada en un largo vestido de noche rojo, contestó que los adultos debían controlar de vez en cuando a los niños, pero sobre todo deben transmitir a sus hijos los valores adecuados.
La nueva Miss Universo disfrutará, durante un año, de una lujosa vivienda en Nueva York y una considerable paga. Entre sus deberes figura viajar todo lo posible y promover la lucha contra el virus del sida.