Un representante del gobierno de Estados Unidos participó hoy por primera vez de la
conmemoración anual en Japón del bombardeo atómico norteamericano sobre Hiroshima, en
un evento por el 65 aniversario cuyos organizadores esperan que impulse los esfuerzos globales
de desarme atómico.
El sitio del primer y más devastador ataque nuclear de la historia resonó hoy con el canto
de coros de niños y el tañido de campanas como parte de la ceremonia en Hirsohima, que
comenzó con la observancia de un minuto de silencio a las 8.15, la hora en que cayó la
bomba estadounidense y abrasó la ciudad.
El alcalde de Hiroshima dio al bienvenida a la decisión de Estados Unidos de enviar a su
embajador John Roos a los actos, en los que se virtió agua en recuerdo de las 140.000
personas que murieron por el primero de los dos bombardeos atómicos en Japón, que
aceleraron la rendición nipona en la Segunda Guerra Mundial.
El alcalde Tadatoshi Akiba invitó este año al presidente estadounidense, Barack Obama, a
ir a Hiroshima, una visita que el mandatario dijo que considerará y que no encuentra
precedentes entre jefes de Estado norteamericanos.
“Necesitamos comunicar a cada rincón del globo el intenso anhelo de los
sobrevivientes de abolición de las armas nucleares”, dijo Akiba a las 55.000 personas
que concurrieron al evento, según informó la agencia de noticias DPA.
Al acto en el Parque Conmemorativo de la Paz, en el centro de Hiroshima, asistieron
también por primera vez un secretario general de la ONU (Ban Ki-moon) y diplomáticos de
Francia y el Reino Unido, países que como estados Unidos son potencias nucleares y
fueron enemigos de Japón en la guerra.
En total, 74 países enviaron representantes al acto.
China, que en 2008 envió a la ceremonia una delegación de bajo rango al evento, este año
no participó y no dio motivos.
Roos dijo que la ceremonia era una oportunidad para mostrar resolución en favor de un
desarme nuclear, un objetivo que Obama fijó como una de las prioridades de su gobierno.
“Por el bien de generaciones futuras, debemos continuar trabajando juntos para hacer
posible un mundo sin armas nucleares”, dijo Roos en un comunicado.
Ban abogó por un mundo libre de armas de destrucción masiva, porque es “la única vía
posible hacia un mundo más seguro”.
“Mientras existan los armamentos atómicos, estaremos forzados a vivir bajo una
sombra nuclear”, insistió.
Japón, el único país atacado con bombas atómicas -en Hiroshima y, tres días después, en
Nagasaki, también por Estados Unidos-, promueve desde los bombardeos la abolición de las
armas nucleares.
Otras 80.000 personas murieron en el bombardeo en Nagasaki.
Japón se rindió el 15 de agosto, lo que puso fin a la Segunda Guerra Mundial. (Télam)