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"Popeye", sicario de Pablo Escobar, quedó en libertad

El criminal cumplió 22 años de prisión por cientos de asesinatos por mano propia y por terceros, además de sonados secuestros.

Jueves 28 de Agosto de 2014

El temible ex jefe de sicarios del fallecido capo del narcotráfico colombiano Pablo Escobar recobró el martes la libertad tras permanecer encarcelado más de 22 años por cargos relacionados con homicidios, secuestros y concierto para delinquir, se informó oficialmente. John Jairo Velásquez Vásquez, alias "Popeye", abandonó en horas de la noche el penal de alta seguridad del municipio de Cómbita, en el departamento de Boyacá, unos 150 kilómetros al noreste de Bogotá. Fue trasladado con destino desconocido en un auto de la Defensoría del Pueblo que salió con la luces apagadas por una puerta lateral de la prisión.

Un juez de la capital boyacense había ordenado el viernes pasado la liberación del que fue uno de los principales colaboradores de Escobar, antes de cumplir los 26 años que se le impusieron luego de confesar, entre otros crímenes, su participación en el asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán, quien murió baleado el 18 de agosto de 1989 mientras asistía a un acto de campaña en Soacha, una localidad aledaña a Bogotá.

Tras 25 años, las autoridades colombianas intentan esclarecer los detalles de este magnicidio, que se le atribuye a una asociación delictiva entre los líderes narcotraficantes del ya desaparecido cártel de Medellín, grupos paramilitares, mafias políticas y miembros corruptos de la fuerza pública.

Velásquez, recluido por segunda vez desde el 8 de octubre de 1992, completó una buena parte de su condena y tuvo buen comportamiento, lo que según las leyes colombianas le permite beneficiarse de la libertad condicional, atada al pago de una fianza de 9 millones de pesos (o 4.657 dólares) y a un período de prueba de excelente conducta.

"Popeye" tendrá que reportarse constantemente a las autoridades y no podrá salir del país antes de cumplir la totalidad de la pena.

Paradójicamente, Velásquez, de 52 años, no sabe si celebrar o temer su liberación. A lo largo del tiempo, y luego de varias confesiones, ha sumado varios enemigos que podrían querer cobrarle el hecho de haberles dejado en evidencia ante la justicia y la opinión pública.

En una entrevista con la revista mexicana Proceso en febrero de 2013 "Popeye" calculó tener un 80 por ciento de posibilidades de que lo mataran apenas saliera de la cárcel.

La trayectoria de Velásquez es tenebrosa. En su haber delictivo hay registrados unos 300 asesinatos, por mano propia, y la coordinación de otros 3.000, según ha reconocido en diferentes entrevistas.

Corría entonces la década de 1980 cuando Escobar declaró una guerra sin tregua al Estado y a todos aquellos que amenazaban con extraditar a Estados Unidos a los máximos líderes del narcotráfico. Uno de los políticos que promovió esa política fue Galán.

Por encargo del propio Escobar, a quien dijo haber conocido en 1980, "Popeye" disparó o coordinó las emboscadas contra diferentes líderes colombianos que le resultaban incómodos al jefe del cártel de Medellín, abatido por la policía en 1993. A su paso cayeron caciques políticos, magistrados, periodistas y miembros de la fuerza pública.

Velásquez encabezó el secuestro y posterior asesinato del procurador Carlos Mauro Hoyos en 1988. Ese mismo año tuvo secuestrado una semana al ex presidente Andrés Pastrana (1998-2002), entonces director de un noticiero de televisión. El periodista era hijo del ex presidente Misael Pastrana Borrero (1970-1974), líder del conservadurismo colombiano.

El sicario también planeó la explosión del vuelo 203 de Avianca en 1989. El cártel de Medellín dio la orden de volarlo porque creía que a bordo viajaba César Gaviria, para entonces candidato presidencial y sucesor de las ideas de Galán.

Velásquez nació en Yarumal, un pueblo cercano a Medellín, ciudad a la cual se trasladó años después y donde contactó a hombres cercanos a Escobar. Con sólo 18 años recibió los primeros "contratos" por parte del Cartel de Medellín.

El general de la policía Carlos Mena, quien de joven persiguió en Medellín a Escobar y a sus secuaces, lamentó la liberación de Popeye. Consideró inaudito que este sicario con decenas de homicidios encima haya recibido una pena de prisión tan corta.

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