Martes 25 de octubre, 15.30. Cruzaba con mis hijos avenida Ovidio Lagos, en la intersección con calle Saavedra, cuando uno de los bastones de madera de esos pasacalles verticales (de Pablo Javkin, en este caso) se soltó y golpeó a mi hijo en la cabeza. Lo más grave para una mamá es escuchar llorar a su hijo, aunque más no sea por un golpe que no lo lastimó. Ahora me pregunto, ¿somos los contribuyentes los que debemos pagar para remover este tipo de publicidad? ¿O son los partidos políticos los que deben encargarse de esta tarea inmediatamente después de las elecciones? Tendría que estar con mi hijo en un hospital para que se tomen cartas en el asunto, o es posible que mis palabras generen que quienes con tanto empeño vienen a colgar esos pasacalles verticales, vengan a retirarlos, aunque no consigan el "puestito" que les prometieron si ganaban.































