Washington. — El presidente estadounidense, Barack Obama, llamó ayer a la
“tolerancia” que dijo ha prevalecido en los últimos años frente a la ola de islamofobia
que sacude al país y recordó que por muchas religiones que se profesen, Estados Unidos es y debe
seguir siendo una sola nación. Pese al riesgo político que implica por la alta sensibilidad, como
él mismo reconoció, que implica el tema, el mandatario respaldó también la propuesta de construir
una mezquita cerca de la “zona cero” de Nueva York y dijo que el país no está en guerra
contra el islam sino contra el terrorismo. “Si se puede construir una iglesia en un lugar, se
puede construir un templo hindú y se debería poder construir una mezquita”, subrayó en la
Casa Blanca en vísperas del noveno aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y en
medio de la polémica generada por un pastor que pretendía quemar hoy libros del Corán. “Somos
una nación bajo un Dios, podemos llamarlo con nombres diferentes pero seguimos siendo una sola
nación”, agregó.
La conmemoración del 11-S, afirmó, es un “maravilloso”
momento para “recordar” esto. En este sentido, rechazó una vez más la quema de libros
del Corán como algo “contrario” a los valores del país y que, insistió, pone en peligro
a los soldados que combaten en el extranjero. “La idea de quemar un libro sagrado es
contrario a lo que defiende este país y a sus valores fundacionales”, reiteró.
Además, agregó, que como comandante en jefe enviaba un mensaje muy
claro: “Este tipo de comportamiento o amenazas de acciones ponen en riesgo” a las
tropas y sólo alientan a grupos radicales como Al Qaeda. “Y con eso no se juega”,
insistió y justificó la implicación del gobierno en condenar el acto señalando que acciones como
ésta pueden hacer un “profundo daño” a Estados Unidos en todo el mundo.





























