En esta sociedad muchas personas creen que lo mejor es lo privado, porque pagando van a recibir mejores beneficios. Quiero contar lo que yo viví durante un mes. Mi hermana Ebe sufrió un ACV y fue internada en el hospital Clemente Alvarez, donde recibió sus primeros cuidados en la guardia. Luego de estabilizarla, pasó a la habitación donde fue atendida por los médicos clínicos, neurólogos, cardiólogos y el grupo de kinesiólogos que le hacían la recuperación con ejercicios, ya que estaba hemipléjica de su brazo y pierna izquierda. Un grupo de personas maravillosas que tratan a sus pacientes con mucho amor. En particular el doctor Bolboi, no sólo por sus conocimientos sino por su calidez como ser humano y respeto hacia sus pacientes. A las mucamas, que mantenían la limpieza de las habitaciones pasando varias veces en el día. El servicio de vigilancia hacía cumplir el horario de visitas siempre con respeto. A Zulma, trabajadora social que respondió todas mis dudas con amabilidad y contención, ya que el familiar también necesita apoyo por el momento duro que atraviesa. Al personal del bar, que siempre me sacaba una sonrisa, cuando buscaba escapar de la cruda realidad. Por todo esto, apoyemos, ayudemos y respetemos al hospital público. ¡Gracias, mil gracias Clemente Alvarez!































