Especialistas y activistas de todo el mundo reunidos en la XX Conferencia Mundial del Sida, que se realizó en Melbourne, Australia, finalizaron ayer el encuentro con un llamado a terminar con la discriminación y la criminalización de las prácticas sexuales.
El documento, firmado por 3.800 personas y numerosas organizaciones, reclama "unir ciencia y derechos humanos para que tengan éxito las medidas contra el VIH y el sida".
El manifiesto también destacó la situación en más de 80 países donde los seres humanos son castigados por su orientación o sus prácticas sexuales, sobre todo los homosexuales, las personas en situación de prostitución, personas con adicciones a drogas y personas transexuales.
"La discriminación arrastra a las personas a la clandestinidad y hace mucho más difícil la lucha contra la infección. Exigimos el rechazo inmediato y unánime de estas prácticas discriminatorias y estigmatizantes", señala la declaración.
Además de países como Uganda, Nigeria y la India, fueron blanco de críticas Rusia, por sus leyes homofóbicas, y otros países. Se apuntó que Europa del Este y Asia Central son las únicas partes del mundo —además de Oriente Medio y Africa— donde aumentan las nuevas infecciones.
Casi el 80 por ciento de los infectados con VIH señalaron en una encuesta de Aids-Hilfe que se habían sentido discriminados en los 12 últimos meses desde comentarios desagradables, dentistas que se negaron a atenderlos y pasando por acoso laboral y violencia física.
Entre los principales resultados de la conferencia estuvo un estudio danés en el que, mediante el uso de un medicamento contra el cáncer se consiguió hacer salir al virus de las células en los que estaba "durmiente", para poder destruirlo.
Por primera vez se logró no sólo en el laboratorio sino en personas infectadas. El siguiente desafío es estimular al sistema inmunitario de tal modo que acabe con el virus.
La organización de la ONU de lucha contra el sida, ONUSida, presentó su proyecto 90-90-90 para eliminar la epidemia hacia el año 2030.
Para ello, hasta 2020 el 90 por ciento de los infectados tiene que conocer su condición, el 90 por ciento recibir tratamiento y el 90 por ciento haber conseguido volver indetectable el virus en su sangre gracias a las terapias.
La ONU estimó recientemente que en el mundo hay 35 millones de personas con VIH y sida, pero sólo la mitad de ellas lo sabe.