El gobierno griego presentó ayer a los bancos acreedores su oferta para la quita parcial de deuda por un monto que llega a los 107 mil millones de euros, la cifra más alta de la historia para ese tipo de mecanismos. A pesar de ese anuncio, el Ejecutivo alemán planteó la posibilidad de que ese país necesite otro paquete de ayudas europeo.
La estrategia griega, aprobada el jueves por el Parlamento y ayer por el Consejo de Ministros, contempla que los acreedores privados renuncien al 53,5 por ciento de su deuda; y prevé que puedan ser obligados a ello si su participación voluntaria en la quita es demasiado baja.
Con esta propuesta de quita parcial voluntaria, Grecia espera reducir 107.000 millones de euros su deuda. La quita se llevará a cabo mediante el canje de los bonos actuales por otros con peores rendimientos: los nuevos bonos se pagarán a una tasa de interés de 2 por ciento hasta 2015, y desde entonces a 4,3 por ciento hasta 2021.
Sin embargo, según los expertos, la quita y el cambio de condiciones hará que los bonos griegos pierdan 70 por ciento de su valor nominal.
No obstante, el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schuble, sentenció que Grecia requerirá de un tercer paquete de ayudas. En una nota enviada a los parlamentarios alemanes en la que pedía la aprobación del segundo envío de ayudas a Grecia, Schuble advirtió que "no hay garantías de que el camino emprendido lleve al éxito".
"Posiblemente no sea la última vez que el Parlamento alemán deba votar ayudas financieras a Grecia", sentenció. El lunes próximo, el Parlamento alemán deberá votar el segundo paquete de rescate para Grecia por 130 mil millones de euros, acordado el 20 de febrero en la eurozona.
Schuble defendió la estrategia adoptada para superar la crisis griega: "participación importante de los acreedores privados, reformas vinculantes y verificables en Grecia, nuevas ayudas puente de la comunidad internacional".