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Fisherton: marcharon para pedir justicia por varios homicidios

Unas 300 personas acompañaron a familiares de las víctimas de al menos cuatro crímenes ocurridos en los últimos tiempos.

Martes 23 de Abril de 2013

Con afiches, pancartas y remeras con fotos de las víctimas, unas 300 personas marcharon por los barrios Fisherton y 7 de Septiembre para reclamar justicia por diversos crímenes. Familiares y allegados de Franco Nahuel Zalazar, de Leandro Emanuel Broccardo y de Jonatan Gilio encabezaron la protesta que comenzó en Schweitzer y Colombres y, tras recorrer varias cuadras, llegó hasta la avenida Eva Perón.

El primero de esos crímenes ocurrió el 15 de agosto de 2010 en Martínez de Estrada al 7900, frente al bar El Paraíso. Leandro Broccardo, de 17 años, recibió un balazo en el pecho en el desenlace de una gresca a la cual era ajeno. Vivía en el Fonavi de Tarragona y Schweitzer, tenía cinco hermanos y trabajaba colocando vidrios polarizados en vehículos.

A fines del año pasado, el 10 de diciembre, Jonatan Gilio fue asesinado en la puerta de su casa de Acevedo y Schweitzer. El chico de 23 años volvía de una fiesta con su padre de 48, Juan Ramón, y tenían intenciones de ir a pescar cuando aparecieron cuatro hombres en dos motos que, según se dijo entonces, pretendían comprar drogas en un quiosco de la zona.

Al parecer se originó una discusión ocasional con Jonatan y su padre y los motociclistas les dispararon. Ambos fueron heridos, pero Juan Ramón se recuperó y su hijo murió horas después.

Franco Zalazar tenía 23 años y vivía con su familia en el barrio 7 de Septiembre, a unas cuadras de la esquina de Colombres y Eva Perón donde lo asesinaron el pasado 22 de febrero. El estaba en su moto esperando ante el semáforo cuando un auto se le puso a la par y le disparó por la espalda con una pistola calibre 9 milímetros. Los homicidas no le robaron siquiera la moto, que había comprado esa semana.

Su familia no sabe por qué ocurrió el crimen y no puede dejar de vincularlo con otro ocurrido minutos después a unas cuadras, en Martínez de Estrada al 7700. Allí estaba Leyla Alario, de 21 años, esperando a su novio en un auto cuando se desató una balacera que culminó con su muerte y otros cuatro heridos. Días después fue arrestado Cristian Matías B., de 26 años e hijo de un policía. En su poder se incautó una pistola 9 milímetros que no se descartaba que fuera el arma homicida.

Reclamos. "Hay una pericia que determinó que el arma que mató a Leyla fue la que mató a mi hijo. Pero no sé por qué la causa por el crimen de Nahuel sigue en blanco", reclamaba ayer la madre de Zalazar, Claudia López, por la "falta de avances" en la causa. Queremos justicia, Nahuel no tenía problemas con nadie, queremos saber por qué lo mataron así, quién fue y que vaya presos", dijo la mujer, y agregó que todos marchaban además en nombre de Leyla "que no tenía padres".

"Marchamos también porque en el barrio hay tiros todos los días, pedimos justicia por lo que les pasó a nuestros hijos pero también seguridad para nuestras familias y vecinos. Mi hijo laburaba de sol a sol para hacerse la casa", dijo Marta Miño, la madre de Jonatan, y enfatizó: "Que no digan que su asesinato fue un ajuste de cuentas. El no era un delincuente, era un laburante".

En sintonía, Sara Gutiérrez recordó a su hijo Leandro como "un chico sano, que trabajaba y estudiaba". La mujer aclaró que aunque hay detenidos por el crimen del adolescente, marchó para "que haya justicia y no salgan por cualquier cosa".

"Esta marcha la organizamos por los crímenes impunes que hubo no sólo acá sino en otros lugares de la ciudad. Queremos hacer público la impunidad con la que se manejan algunos delincuentes", afirmó Matías, un hermano de Franco.

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