Un plan de restauración de fauna autóctona extinguida en los esteros del Iberá logró reinsertar al oso hormiguero y al venado de las pampas y prevé replicar la exitosa experiencia con el yaguareté, el mayor felino de América, informó el biólogo Ignacio Jiménez.
Modelos matemáticos de progresión de fauna hacen predecir que "si las condiciones siguen como hasta ahora el oso hormiguero ya no se va a extinguir del Iberá", dijo Jiménez, responsable del Programa de Fauna Amenazada de Conservation Land Trust (CLT), dueña de 130.000 hectáreas en el Iberá.
Jiménez enfatizó que "el oso hormiguero ya no se va a extinguir al menos en el Parque del Socorro y en Iberá, que son dos reservas nuestras que suman 30.000 hectáreas, debido a que donde viven no hay cacería".
"Nadie había hecho reintroducción de oso hormiguero ni una traslocación de venado silvestre", dijo Jiménez, en referencia a la técnica de trasladar animales que viven en la naturaleza a otro ambiente natural.
Trabajan con animales huérfanos, generalmente crías cuyas madres son ultimadas por cazadores. "Los tenemos desde pequeños; hay que darles mamadera, los cuidamos en un centro de recría cercano a la ciudad de Corrientes donde se les hacen pruebas sanitarias para que no introduzcan enfermedades en el ambiente, hasta que tienen edad para ser liberados".
Transcurrieron cuatro años desde la liberación de la primera hembra de oso hormiguero, que pasó de vivir bajo un horno de barro de un patio santiagueño al monte, donde ya procreó tres crías. Ahora hay entre 18 o 20 ejemplares.
Hay otras dos hembras con arnés que tienen cría, que hacen pensar que con otra liberación, el próximo año podría estar cumplido el primer ciclo, y restaría establecer otro núcleo en el Iberá para la restauración completa, en un período de décadas.
Mientras el oso hormiguero vive individualmente y tiene una cría por año (con un embarazo de siete meses), el venado de las pampas vive en grupo, con un macho que monopoliza varias hembras y las monta habitualmente, lo cual facilita la progresión de la especie.
"La reinserción del ciervo de los pantanos se debió a la recuperación del hábitat a través de hacer una reserva, detener la cacería y conservar el lugar, y si de unos pocos cientos prosperaron hasta sumar más de ocho mil, según los últimos controles aéreos", indicó Jiménez.
"El programa ha comprado tierras y seguro que eso ha ayudado enormemente, al establecer una zona protegida, pero el proceso viene desde 1983 con la creación de la reserva provincial, que ha beneficiado al carpincho, al yacaré, al aguará guazú y a muchos otros: como ha ido bastante bien estamos pensando en el yaguareté", anunció. (Télam)