Eterno candidato al premio Cervantes, el chileno Nicanor Parra, creador del concepto de la "antipoesía", fue distinguido ayer, a los 97 años, con el galardón más importante de las letras en español. La tradición se cumplió de nuevo y el Cervantes viajó desde España al otro lado del Atlántico. Desde su creación por el Ministerio de Cultura español, en 1975, una regla no escrita estipula que españoles y latinoamericanos se alternan anualmente como ganadores. Parra recibió el testigo de la novelista catalana Ana María Matute, galardonada en 2010.
El premio, dotado con 125.000 euros, reconoce que la obra del chileno, muy prolífica, ha contribuido al enriquecimiento del legado hispánico. Es un galardón a "toda una vida dedicada a la poesía", dijo la ministra de Cultura española, Angeles González-Sinde. "La vocación de escribir poesía es más exigente que otros géneros". El autor de "Poemas y antipoemas" se convierte así en el tercer chileno en hacerse con la distinción más importante de las letras en español. Antes lo ganaron Jorge Edwards (1999) y Gonzalo Rojas (2003). Este último, fallecido este año, llegó a decir en su día que el premio debería haber sido para Parra.
Crudo lenguaje. Hermano de la conocida cantautora Violeta Parra, fallecida en 1967, el poeta chileno revolucionó los versos con un crudo lenguaje. Ataúdes, putas e ironías entraron a formar parte de sus versos, donde exigió clavar las plumas escribanas en las cabezas de los lectores, donde pidió bajar la poesía de su pedestal, de sus rosas decimonónicas, perfectas. Junto a los desaparecidos Pablo Neruda y Vicente Huidobro, formó parte del trío más famoso de poetas chilenos. En varias ocasiones ha estado entre los candidatos al premio Nobel de literatura. Entre los galardones en su haber cuenta con el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, con el que se alzó en 2002; con el Juan Rulfo (1991) y con el premio nacional de Literatura de Chile (1969). Parra es un "gran maestro sin escuela", manifestó el poeta José María Micón, miembro del jurado del premio Cervantes, que en esta edición y por primera vez estuvo presidido por una mujer: la científica y miembro de la Real Academia de la Lengua Española Margarita Salas. El ganador fue elegido en ocho votaciones.
Su extensa obra. Además de "Poemas y antipoemas", una de las obras que catapultaron a Parra a la fama en los 70, dentro de su extensa obra destacan entre otras "Cancionero sin nombre", "Manifiesto", "Canciones rusas", "Obra gruesa", "Artefactos", "Sermones y prédicas del Cristo de Elqui" y "Hojas de Parra".
El rey Juan Carlos de España entrega todos los años el Cervantes el 23 de abril, en la tradicional ceremonia que tiene lugar en la universidad de Alcalá de Henares coincidiendo con el aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes (1547-1616). La ministra de Cultura española, Angeles González-Sinde, expresó ayer su confianza en que pese a su avanzada edad, Parra pueda viajar a España para recoger personalmente el premio dentro de casi cinco meses.
Hijo de una tejedora que practicaba el canto popular en la localidad rural de San Fabián de Alico, cerca de Chillán, Parra forjó su educación separado de los suyos, desde la infancia. De niño, a los 13 años, fue enviado al internado Barros Arana. De adulto, deambuló con sus estudios de física y mecánica por los salones literarios de Europa, América latina y China.
Personaje de los versos. Su desembarco en las letras ocurre finalmente en 1935 con "Cancionero sin nombre", una obra en que asoman entrecruzados la influencia de Federico García Lorca, sus evocaciones campestres y atisbos de su antipoesía. Ya en ese texto el hablante poético devino en un personaje de los versos.
Su oposición al tono ampuloso del poeta Pablo Neruda, y de toda poesía que no reflejara el lenguaje popular, lo lleva paulatinamente a erigir su "antipoesía", en un intento por poetizar lo cotidiano. "Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne, hasta que vine yo y me instalé con mi montaña rusa", declamó a quien quiso oírlo este hijo de campesinos que estudió física y mecánica en la Universidad de Brown en Estados Unidos. "Nunca fui el autor de nada, siempre pesqué cosas que estaban en el aire", comentó una vez. l (DPA)
Murió la novelista alemana Christa Wolf
La escritora Christa Wolf, una de las voces más reconocidas de la literatura alemana de posguerra, murió ayer a los 82 años en Berlín tras una larga enfermedad. Novelista, ensayista y guionista, Wolf fue frecuente candidata al Nobel y obtuvo en 1980 el premio Georg Buchner, el más prestigioso de las letras alemanas. Su obra, en la que destacan novelas como “Casandra”, “El cielo dividido” o “Reflexiones sobre Christa T.”, se centra en los aspectos positivos y negativos de la vida en la antigua Alemania oriental (RDA) y retrata los destinos divididos por el Muro de Berlín.
Wolf nació el 18 de marzo de 1929 como Christa Ihlenfeld en una familia de clase media de Landsberg, hoy Polonia, y estudió Germanística en Jena y Leipzig. En 1961 publicó su primer libro, “Moskauer Novella” y en 1963 alcanzó su primer gran éxito literario con la publicación de “El cielo dividido”, por el que recibió el premio Heinrich Mann. Su actitud frente a la RDA la convirtió en una figura polémica: fue miembro del partido único SED hasta su desaparición en 1989 y colaboró con la policía política Stasi. Sin embargo, con el tiempo fue desarrollando una visión cada vez más crítica con el gobierno comunista, sin renegar nunca del marxismo.
Desde fines de los 60, ella y su familia pasaron a ser vigiladas por la Stasi. Con la reunificación alemana en 1990 mantuvo la esperanza de que llegara un forma de comunismo más humano. Su última novela, “Ciudad de los ángeles o el abrigo del Dr. Freud”, apareció en 2010. La obra narra los destinos de los intelectuales exiliados a Estados Unidos durante el nazismo.
Los favoritos
La carrera por el llamado “Nobel de la literatura hispana” de este año tenía a Parra, una vez más, como favoritos, con otros autores destacados en consideración como el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, el novelista colombiano Fernando Vallejo y el uruguayo Eduardo Galeano, además del escritor argentino Ricardo Piglia y la poetisa cubana Fina García Marruz.