La Cámara Penal confirmó los procesamientos de Mauricio Ezequiel Palavecino, en su carácter de partícipe necesario, y de Brian Damián Romero, como coautor, del triple crimen ocurrido el 1º de enero de 2012 en la villa Moreno. Así, ambos jóvenes se sentarán junto a Sergio El quemado Rodríguez, Daniel Teletubi Delgado y Brian Pescadito Sprio en el banquillo de los acusados por los asesinatos de Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez. Pero antes la causa debe ser elevada a un juzgado de Sentencia y en caso de que se resuelva la realización de un juicio oral y público (si así lo pidieran los imputados), la Cámara tendrá que fijar la fecha.
Sin embargo, esa no fue la única novedad que se desprendió del fallo que dio a conocer la Sala I de la Cámara de Apelación. Es que, en virtud de información contenida en escuchas telefónicas hechas a Palavecino, los jueces Alfredo Ivaldi Artacho, Carina Lurati y Ernesto Pangia ordenaron remitir el material a la Justicia Federal para que investigue una posible connivencia con personal de la comisaría 19ª de la zona sudoeste de la ciudad (ver aparte).
Imputaciones. El triple homicidio de Jere, Mono y Patom ocurrió en las primeras horas de 2012 en una canchita de Presidente Quintana y Dorrego. Los tres jóvenes esperaban a unos amigos para ir a una fiesta de año nuevo hasta que cinco hombres (uno de ellos no fue juzgado por ser menor) arribaron al lugar para vengar una balacera ocurrida horas antes contra Maximiliano El hijo del quemado Rodríguez. Al parecer los recién llegados buscaban a Ezequiel Villalba, acusado por ese ataque, pero terminaron matando a tres chicos que no tenían nada que ver.
A fines de mayo pasado el juez de Instrucción 7, Juan Andrés Donnola, procesó a Rodríguez, Romero, Delgado y Sprio como coautores de los tres homicidios agravados por el uso de armas de fuego y por la intervención de un menor en concurso real con portación ilegal de armas de guerra. Palavecino fue procesado por los mismos delitos pero como partícipe necesario, ya que fue acusado de ser el chofer de la gavilla que llegó a la escena criminal en el Renault Kangoo blanco de su padre.
El fallo de Donnola fue apelado por defensores, fiscales y familiares de las víctimas que se constituyeron como querellantes y pidieron incorporar a la calificación del triple homicidio el agravante de la premeditación entre dos o más personas. Pero la Cámara rechazó la solicitud porque los acusados ya habían sido indagados por otra figura penal y sería inconstitucional modificar la imputación.
Esto ya había sido manifestado por los camaristas cuando en diciembre pasado confirmaron el procesamiento del Quemado Rodríguez, que quedó desde entonces a la espera de juicio junto Delgado y Sprio, cuyo abogado había desistido de apelar. Así, quedaba por resolver la situación de Maurico Palavecino y de Damiancito Romero.
Apelados. Al apelar el procesamiento de Palavecino, su defensa sostuvo —entre otras cosas— que no hay una prueba directa sobre su participación en el triple crimen y aseguró que al momento del hecho Maurico estaba en su casa por un arresto domiciliario. Por su parte, el abogado de Damiancito señaló que no había pruebas suficientes contra él, ya que la acusación se basaba en un solo testimonio al que consideró "falaz y contradictorio", así como al secuestro de un chaleco antibalas en la casa del joven.
Al analizar el procesamiento de Palavecino, los camaristas evaluaron la "principal hipótesis" sobre el móvil del triple crimen como consecuencia de dos hechos anteriores. Primero la balacera contra Facundo Osuna, ocurrida el 29 de diciembre de 2011 y atribuida a Maximiliano Rodríguez; y luego los tiros que este último recibió horas previas a la masacre de villa Moreno.
En este contexto, los jueces valoraron que Maurico también está procesado por haber aportado la Renault Kangoo blanca —lo mismo que se le atribuye en el triple homicidio— en el ataque contra Osuna (asesinado en julio pasado) junto con Maxi Rodríguez (ultimado en febrero de este año) y el menor Gerardo Jeta M. (visto en la escena del triple crimen, pero no juzgado porque era menor).
Pero además de la relación entre El hijo del quemado y Palavecino, "vinculados en actividades ilegales", los jueces valoraron el relato de una mujer que vio a los atacantes bajar "de una chata blanca" y tirotearse con Villalba, el supuesto blanco de la venganza de El quemado.
Testigos. Los jueces también tuvieron en cuenta el testimonio de Villalba sobre lo ocurrido esa noche y rechazaron las objeciones contra él, ya que "no corresponde descalificar su testimonio por sus antecedentes. Sus dichos son compatibles con el tiempo, lugar y modo en que se producen los hechos". Tampoco admitieron la coartada de que Palavecino estaba en su casa bajo arresto domiciliario ya que "esas medidas no tienen custodia policial y pueden transgredirse sin dificultad".
Sobre Romero, los camaristas remarcaron el testimonio de una vecina que identificó como Damiancito a un joven a quien vio con un arma y un chaleco antibalas. Pero además no les resultó creíble el descargo del joven, que dijo que esa noche estaba convalesciente de un accidente. "No es compatible con el hecho de que nunca fue hallado en su casa ni en otro sitio hasta que más de un mes después fue apresado viajando en moto como acompañante de un delincuente, circunstancias que tampoco se compadecen con la apuntada discapacidad ambulatoria que esgrime".
Así, para los camaristas está "acreditado en grado probable" que Romero fue visto en el hecho por una testigo sin animosidad contra el imputado portando un arma de fuego, junto a los otros autores del triple asesinato y vistiendo un chaleco antibala como el que le fue incautado en su casa.