Ni la diputada Elisa Carrió, líder del ARI, ni sus seguidores, han aclarado nada sobre sus dichos vertidos el 26 de abril en Rosario, y que los medios difundieron ampliamente, en cuanto a "la falta de aptitud" de uno de nuestros referentes nacionales, el doctor Ricardo Alfonsín. Como radicales de Rosario no podemos permitir en nuestra propia ciudad que se nos descalifique de esta manera. Sobre todo cuando el radicalismo rosarino le cedió al partido de la señora Carrió cargos de mucho peso electoral y político. La interna obligatoria, abierta y simultánea del 22 de mayo (interna al fin, donde se deben dirimir las diferencias) debe ser una competencia democrática en forma respetuosa y sólo de propuestas y no de agravios, en búsqueda de objetivos superadores. Pero lamentablemente, vemos en el ARI, o tal vez sólo en Carrió, la falta de comprensión y de apuesta genuina a la conformación de un frente que nos posibilite seguir gobernando Santa Fe. La legisladora Carrió, o por lo menos sus seguidores, no deberían incomodar al ingeniero Mario Barletta, quien propone públicamente el fortalecimiento de una fuerza nacional entre el radicalismo y otros partidos que integran el Frente Progresista Cívico y Social, y emitir una aclaración que salde este maltrato para seguir trabajando juntos para la construcción de una estructura política seria, sólida y moderna que sirva para una democracia de partidos y no de candidatos. Sin duda, como lo calificó un cronista "el paso de Carrió por Rosario fue un huracán", y como se sabe, el paso del mismo no deja nada positivo, solo el deseo de que no vuelva.































