Economía

Robinson Crusoe y la teoría del crecimiento

El objetivo del crecimiento económico y pleno empleo son en definitivas el corazón del sistema económico

Domingo 08 de Julio de 2018

Si hay algo que está claro en economía es que, una de sus principales misiones es diseñar las condiciones adecuadas para que los agentes económicos puedan generar los ingresos que les permitan sustentar sus costos, producir excedentes e intentar en un proceso virtuoso crecer y escaparle a la diaria como se dice en la calle.

El objetivo del crecimiento económico y pleno empleo son en definitivas el corazón del sistema económico, la verdadera razón de ser de todo el andamiaje científico.

Daniel Defoe, el autor de Robinson Crusoe (1719) quizás no imaginó que su obra podría inspirar a las escuelas económicas.

Crusoe fue un marinero yankee que fue capturado por piratas en África. Siendo esclavo, el barco se dirige a Brasil y naufraga. Fue el único sobreviviente que llegó hasta una isla en la que luego se enteraría no estaba solo, había caníbales. Mientras tanto, se debió adaptar a la soledad y, rescatando algunas provisiones del buque, se procuró el sustento.

En su escenario de vida se resumían el mismo que cualquiera de nosotros tenemos (o nos debemos procurar) en el día a día: medios para alcanzar nuestros objetivos, un entorno (por momentos adverso), tiempo (el recurso mas valioso) e incertidumbre. La lista puede seguir.

En "La acción humana", obra de Ludwig von Mises de la escuela austriaca de economía, dice que la acción del hombre requiere una elección de los fines que desea alcanzar y de los medios que empleará para cumplir con su misión. Dado que el tiempo es finito y tirano, satisfacer ciertas necesidades indefectiblemente dejaba otras pendientes. Lo que en economía llamamos costo de oportunidad.

Cuando el náufrago llego a la isla en su más vívida soledad, el reloj del tiempo comenzó a correr. Para organizar su estadía (bajo la incertidumbre de cuánto duraría hasta su rescate) dividió su día en 10 horas de trabajo y 14 de descanso. Durante esas horas de trabajo recolectaba dos frutos por hora obteniendo al final del día 20 piezas. Así como Crusoe o vos, cuando una situación te incomoda debería motorizarte a un cambio.

Esta situación precaria de Robinson lo empujó a pensar cómo hacerlo. Entre las provisiones del naufragio encontró una vara con la que podía golpear árboles y bajar rápidamente los frutos.

Eficientiza su proceso productivo: Ahora, con este método obtenía 5 frutas por hora. Construir esa vara le implicó restringir 5 horas de trabajo y 5 de descanso y aplicarlas a este diseño. Estas restricciones se llaman ahorros.

Este ahorro era incentivado por las expectativas de lograr un bienestar futuro, un "premio" por cambiar consumo (o descanso) por un proceso que, en el mediano plazo ofreciera recompensas, una tasa de interés. De la experiencia se pueden obtener varias conclusiones:

1Invertir requiere de ahorro previo.

2 El ahorro es igual a la inversión y el capital es indispensable para mejorar el nivel de vida.

3 El interés originario es un fenómeno no monetario y se activa cuando un individuo actúa y con su gestión economiza su acción. El tipo de interés se manifiesta en la preferencia temporal de los individuos y es un factor subjetivo.

La escuela austriaca sostiene que el crecimiento económico sano y sostenible en el tiempo sólo se da con un aumento del ahorro voluntario, agentes económicos que se dispongan a renunciar al consumo presente y trasferir esos recursos al proceso productivo. Como Robinson.

Un aumento del ahorro voluntario, bajará la tasa de interés y estimulará la inversión. En el mediano y largo plazo este escenario devuelve un mayor nivel de productos, precios más competitivos y un escenario de mejores rendimientos. La cuestión es ¿cuándo y cómo se generara este escenario ideal?

Es sin dudas la materia pendiente de los últimos 70 años de economía argentina.

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