Señor intendente: el pasado 15 de septiembre, a las 18.30, llevé a mi hija al nuevo Hospital de Emergencias (Heca). Sus síntomas eran estado febril, mucho dolor de estómago y vómitos. En mesa de entradas nos tomaron los datos y nos hacen pasar a la sala de guardia. Allí había cinco consultorios y cinco pacientes antes que mi hija. Siendo las 20 y como todavía no nos habían atendido, recorro los pasillos en busca de algún doctor o enfermero. Por fin encuentro uno y le comento que estoy con mi hija que se siente mal desde hace casi dos horas. Esta persona me contesta: "Mire señora, va a tener que esperar un poco más porque entró un herido de bala, otro con el cráneo partido y otro paciente que chocó con su moto". No me quedé con esta respuesta, entonces fui del otro lado, por donde entran las ambulancias, y ahí me entero que todo lo que este doctor me había dicho eran mentiras. Conclusión: mi hija fue atendida a las 21. Señor intendente: dígame usted qué quiere decir hospital de emergencias, entiendo que es para las urgencias. Me fui con bronca e impotencia, por la mala atención. Ah, tuve que pedir un certificado y no me lo dieron por no tener papel. Un horror. Ahora paso a contarle la buena. El domingo 21 de septiembre la internaron de urgencia a una amiga en la Maternidad Martín por un parto prematuro. Llego a las 18.30, me hacen pasar a la habitación para verla cinco minutos y me cuenta que había nacido Milagros, de apenas un kilo. Los de la vigilancia me piden que por favor espere en otra sala, así la acompaño a mi amiga a ver a su beba. Entramos en Neo y fuimos recibidas por doctores y enfermeras muy amables, nos hicieron lavar las manos para verla. Realmente nos sentimos muy bien y con la seguridad de que Milagritos estaba en buenas manos. Una de cal y una de arena.


























