No puedo menos que expresar mi punto de vista con respecto a lo que la señora Sonia Borri sugiere sobre el recorrido de la línea 153 negra, en su carta del pasado 22 de septiembre. Esta línea tiene una demora de 20 minutos, sin embargo, somos muchos quienes la "soportamos". Traigo a colación el hecho de que cuando se aumentó por última vez el boleto, nuestro intendente prometió que ningún rosarino esperaría más de 10 minutos por un colectivo. La pregunta sería por qué, habiendo tantas líneas que conectan la ciudad en sentido norte-sur, muchos rosarinos esperamos por ésta, casi con resignación. La respuesta es poco más que obvia: por seguridad. Mejor dicho por la falta de ella. Este colectivo tiene la particularidad de adentrarse por los barrios del área norte. Es una zona tranquila... pero también desolada. Consecuentemente, la exposición a ser víctima de un delito es mayor. Por otra parte, quisiera comentar que el recorrido sugerido ya es atendido en parte por otras líneas que funcionan durante el verano (entre ellas, el 153 rojo). Por último, el 153 negro es uno de los pocos colectivos que pasa por el Pami II. Es muy difícil conciliar todos los intereses. Creo que más que cambiar el recorrido de una línea, es necesario repensar el sistema de transporte urbano, de manera tal que la ciudad no esté más conectada únicamente pasando por el centro.


























