Sobre la carta "Certificado de discapacidad", del pasado 12 de septiembre, quiero añadir que la dificultad para adquirirlo yo también lo pasé con mi hija y opté por lo siguiente: romper y tirar todos los formularios y pagar el viaje en colectivo, comprar los remedios en la farmacia como corresponde. Beneficios que después supuestamente de aprobar el examen de discapacidad al cual los someten serían gratuitos. Mi reflexión es la siguiente: todas esas personas o personajes que son seleccionados para funcionar como junta evaluadora y son los que arman esos paquetes de beneficios y acompañan con papeles para llenar formularios, certificados y demás, no pueden ver que estamos sometiendo a la persona con diferencias y al familiar a una tortura, a degradar a estos seres humanos, a cansar a los familiares para obtener algo que tendría que ser por medios o vías más fáciles y directas. ¿A estos funcionarios y a este sistema burocrático, quién los prepara? ¿Quién los habilita? ¿Son aptos para estos trabajos donde se requiere sensibilidad, tino y eficacia?


























