El pasado 3 de mayo se publicó una carta de mi autoría titulada "Polución y conjuntivitis". Describía allí las alteraciones que se producen a nivel de la superficie ocular, como son las conjuntivitis irritativas y alérgicas, entre otras, secundarias a la exposición a diversos agentes externos derivados de la quema de pastizales de la islas situadas frente a nuestra ciudad. De continuar esta situación, podemos llegar a parecernos a los habitantes de ciudades industrializadas, donde la alta polución ambiental determina lo que se denomina síndrome de conjuntivitis urbana. También aludía a la falta de políticas de Estado con respecto a la preservación del medio ambiente y de programas para el control de incendios en dichas islas. Eso sí, seguimos discutiendo cuestiones de jurisdicción, "imposibilidad" de detectar los dueños de los campos incendiados, problemas de catastro, etcétera. No podemos adjudicar estos siniestros a ningún "efecto" (o sí, efecto "camalote", quizás). Ciudadanos: ejerzamos de una vez por todas los derechos que son inherentes a nuestra condición participando y exigiendo a nuestras autoridades municipales, provinciales y nacionales que resuelvan este problema que involucra a la salud pública, bienestar social y preservación de uno de los humedales más grandes del mundo.

























